domingo, 3 de julio de 2016

Uno de mis miedos.

"(...) El hombre debe conocerse a sí mismo para elevarse por encima del dolor, la miseria, el fracaso, la desesperación, la desolación y la confusión de este mundo. Nada puede apoyarle más firmemente en estas batallas terrenales que una mirada de vez en cuando a su propio esplendor e inmortalidad que la naturaleza ha ocultado en él." 
Swarmi Rama, Living with the Himalayan Masters.

Creo firmemente en que tenemos que conocernos. Da miedo, pero hay que hacerlo, de ahí este blog, de ahí ir a psicólogo.
En unas de estas introspecciones, encontré un miedo muy profundo y escondido (y también su origen) que realmente me da pudor confesar, pero acá va:




Me da vergüenza comer. Me da miedo que me juzguen. Me da miedo que me vean comer. 

Bueno, para ser sincera, ahora no tanto. Pero en mis días malos, me sigue pasando.

Mi descubrimiento fue en una de las sesiones en las que confesé que cuando me agarraban ataques de ansiedad o nerviosismo, o simplemente estaba antojada, comía sola y sin que nadie supiera. Lo más triste era que yo sabía que mi familia se enteraba y que incluso aunque estaba mal, no me juzgaban. Pero me daba temor, vergüenza e incluso hasta odio hacia mi en esos momentos de debilidad.
Empecé a pensar bastante en esto. Me di cuenta que la mayoría de mis compañeros meriendan cada tanto un alfajor triple águila... Nunca podría hacer eso, no porque engorde, no porque no me guste, si no porque me da vergüenza, muchísima vergüenza. Me siento incómoda cuando abro un paquete de masitas o de barrita de cereal y suena por todos lados, me da pudor que se den vuelta y vean que soy yo.

Verán, cuando era chica, como ya he mencionado, la palabra gorda era todo lo que escuchaba. Entonces con 8 años, capaz incluso que menos, me escondía de la gente para comer. Porque claro, me decían gorda solamente viéndome, imagínense si me veían que realmente comía, mirá si veían como disfrutaba yo de eso, como me podían criticar por sólo ser una persona. Sus palabras aumentarían de maldad a cada mordida que daría.

No sólo eso. Que tal vez es entendible.
También me daba vergüenza comer cosas sanas.
En esa época el "comer sano" no estaba de moda como ahora lo está. La gente no hacía tanto deporte, no comían tantas frutas, ni llevaban su ensalda a cualquier lugar.  Nunca me gustó resaltar, porque no lo veía como algo positivo, era sentirme fuera de un grupo, era ser única en mi especie, inadaptada, inentendida.
Comer una manzana, era demostrar que necesitaba curarme porque era gorda. Era demostrarle al mundo que estaba enferma y para mi, eso era malo.

Ahora entiendo muchas cosas.
Primero. El acto más grande que puede hacer una persona, es curarse a si misma.
Por lo que llevar una manzana, una naranja, tomar agua, salir a caminar aunque duela, decir cada tanto que no. Son logros increíbles, que merecen mi alegría.
Es imporante resaltar, que uno se cura no para responder a estándares puesto por gente que señala con el dedo y no se mira al espejo. Si no para si mismo.

Segundo. Resaltar no está mal, al contrario, cada uno debe resaltar a su manera, debe dar lo mejor de si en cada momento de su vida, debe estar donde quiere estar, cómo quiere estar y con quién quiere estar. Resaltar no es excluirse, es ser lo que uno es. Y eso es lo que el mundo necesita.
Tercero. No está mal disfutar la comida, es realmente rico y no hay que sentirse mal por algo tan humano como eso. No hay que ser tan duro con uno mismo.
Cuarto. Te tiene que importar un comino lo que las personas piensen de vos. Si te ven comer, si no te ven comer, si te ven gordo, flaco, mal o bien vestido. Comer sano, vivir sano, es por uno mismo. Disfrutar la comida, también es por uno mismo y nada de eso es egoísmo, es amor propio.


El otro día, en el que estaba mal por un recuerdo empecé a decir el mantra que me tranquiliza: No estoy sola, no estoy sola, no estoy sola y empecé a nombrar a las personas que tengo, que me mantienen derecha y al final, dije: Me tengo a mi.
Y ahí me tranquilicé.
Me tengo a mi. No estoy sola. 


Florencia Alegre

2 comentarios:

  1. Te comprendo muy bien tus miedos y por lo que has pasado en tu vida, pero me parece que los has superado estupendamente, no es nada fácil perder peso y mantenerse en el bueno, hay personas que no tienen este problema, yo tengo algunos kilos de más fáciles de perder pero que no los pierdo.
    Besos y a continuar.

    ResponderBorrar
  2. Flor, muy lindo lo que escribís y cómo le escribís! Un abrazo :)

    ResponderBorrar

Espero que te haya servido o gustado, te agradecería mucho si me dejás tu opinión o experiencia propia. Gracias!!