Tengo que escribir esto, porque la época lo amerita, porque este blog me ayudó mucho y porque a pesar de todo, todos merecemos una despedida. Incluso esos años, o esos momentos que tal vez querriamos no pasar. Todo los ciclos deben ser cerrados para poder empezar otros.
Asi que, querido año. Te empecé prometiendo que iba a bajar, engordé. Te empecé diciendo que me iba a ir bien académicamente y... meh. Te empecé diciendo que iba a sanarme, ganarle a esos demonios que todos tenemos pero que no nos animamos a enfrentar. Eso lo logré. Te empecé proponiendome hablar otro año, et je peux parler français (a peu, oui, mais, je peux). Empecé proponiendome escribir aca, llegar a personas que tal vez le pueda servir, si lo logré, eso lo dirán el resto de las personas. Empecé queriendome amarme... y sigo en trámite, pero siempre mejor que antes.
Corri una maratón! Y con el "quién lo diría" que siempre me digo cuando me encuentro sorprendiendome de lo que digo o hago, lo logré.
Durante el año me dije que no me iba a postular para nada grande, porque la realidad es que me daba miedo. Hoy soy presidente del centro de estudiantes de mi facultad. Y estoy más que feliz, siento que estoy donde debo estar y me emociona, muchisimo, los proyectos y la gente que tengo a mi lado. Creo que va a ser un año maravilloso.
Empecé el año queriendo ser tutora, pero para eso me faltaban materias que todavía no habia ni cursado, y cai, como magia, como voluntaria en el acompañamiento de Bruno Rodriguez, sin dudas, una de las personas mas maravillosas que conocí, increiblemente inteligente, en el que me encontré aprendiendo mucho mas de lo que pude enseñar.
Dejé de competir con mi grupo de hiphop. Fue una decisión muy difícil, pero la verdad es que, todo tiene un tiempo y uno debe reconocer el reloj que tenemos. Uno debe conocerse, para entender cuando algo llego a su fin, aunque no querramos, pero que nos da la puerta a miles de cosas.
El punto no es dejar de hacer cosas, el punto es empezar nuevas, aprender, mantener la creatividad activa y ser alumno, siempre, de la vida, de las personas, mucho más de aquellos que no nos acompañan. Hay algo que lei en un libro y que lo intento adaptar a mi vida a diario. "Tenemos que reconocer a cada persona como un maestro" he aprendido mucho, de gente que conocí este año. Realmente aprendí muchisimo, me senti menos sola. Encontré gente que me da esperanzas en el dia a dia, en la sociedad, gente que como yo, le importa poco el bien propio, porque el propósito es el bien común.
Empecé el año con el amor de mi vida, Lucas. No suelo escribir de él para que no me tilden de adolescente cursi, pero supongo que ya pude evitar eso. Lucas es la razón por la que cada día luchaba para ser una mejor yo, para quererme un poco más, para que me vea a mi misma más linda. Lucas es la razón por la que los dias que son simplemente oscuros, tenga razón para sonreír. Y él, lo hace todo desde una humildad impresionante. Él no muestra su talento de bailarin, ni sus chistes que siempre me regala. Y de entre todos mis maestros, él es uno de los mas importantes, porque de él aprendo humildad, a dar todo, a aceptar algunas cosas, a tal vez no ser tan tornado y a calmarme un poco... y símplemente disfrutar. Para mi no suele ser tan fácil eso, cualquiera que me conozca lo puede asegurar. Empecé el año con él, y como siempre y mejor cada día, lo termino a su lado. (Gracias)
En mi familia empezamos el año con una gran pérdida, todos quedamos medios rengos después de eso. Pero poco a poco fuimos sanando, entre todos, juntos, seguimos creciendo y cuando muchas familas se podrían haber desmoronado, nosotros nos hicimos mas fuerte. Puedo decir, que terminamos, queriendonos más y sobre todo, aceptandonos más, con todas nuestras diferencias, locuras propias y logros en conjunto.
El mundo, la humanidad en si, parece cada día mas loca. Mas inhumana. Las noticias son horribles y el humor también lo es. Muchos perdieron seres queridos, muchos no lograron todo lo que querían y lo único que quieren es que termine el año. Y puede parecer muy difícil ver algo positivo, pero inténtenlo, por su salud. Vean las cosas buenas que la vida nos trae.
Si no lograron bajar esos kilos, si no encontraron el amor, si la facultad no fue su fuerte, no se desesperen, no se amarguen. Hay muchas cosas mas importantes que una nota, que unos kilos, que incluso no encontrar esa persona. Y es la vida. Hace muy poco, se fue alguien muy jóven, y de ella, por mas que nos pese, todos entendimos que lo único que importa es disfrutar la vida, cada segundo, al máximo. A comer ese chocolate que tenés ganas, a decir esos te quiero que te salen del alma. Hacelo, porque nadie sabe lo que mañana va a pasar. Asi que en serio, les ruego, disfruten la vida.
Nos propongo, a todos, incluyendome. A que el año no sea razón de cambio, lo sea tu mente.
Que bailemos cuando estamos solos, que dejemos los celulares cuando estamos acompañados.
No esperemos que el año sea mejor, ni que el otro lo sea. Intentemos ayudar nosotros, desde nuestro lugar, sé esa persona que otros digan "el mundo necesita mas personas asi".
Y espero, de todo corazón, que no se propongan bajar de peso, ni ganar un premio, ni esas cosas que realmente no son nada, espero, que se propongan ser felices en el año que sigue y que luchen, cada día por serlo.
Ser feliz no es algo al azar. Es un esfuerzo. Es un camino y es el andar.
Felicidades para todos y gracias a todas esas personas que me acompañaron. Espero haber ayudado a alguien, o haber devuelto un poquito de todo lo que recibi.
Los quiero mucho.
Florencia
viernes, 30 de diciembre de 2016
lunes, 28 de noviembre de 2016
Una de esas cosas
No sé si seré la única
con esta cuestión.
Pero siempre me costó conservar amistades, bueno, en realidad, no solo conservarlas, mi abanico de problemas se extendía a crearlas, conocerlas, encontrarlas, conservarlas y demás.
Cada una de esas personas lo saben, me refiero a aquellas que llamé amigas, porque por alguna u otra razón, será el destino, serán los caminos que tomamos, será la falta de ganas, será la paja que nos da esforzarnos, no sé por cuál de todas, pero sé que ya no hablamos. Y no los culpo, siempre lo tomé como un error mío, un fallo en mi cerebro, un desperfecto, que no permite las relaciones de ese tipo.
Últimamente trato de sacar ese pensamiento, me enredo en el “let it be” y simplemente, intento aceptar.
Pero la verdad es que es difícil (muy difícil) aceptar que sencillamente la razón sea “porque si” cuando sos una persona que intenta buscarle el porqué a cada cuestión.Nunca me gustaron esas respuestas, desde chiquita, los “porque es asi/si” me torturaban. Si querían realmente hacer enojar a una cachetona de medio metro, tenían que decir “porque yo lo digo” y lo conseguían. - NO, no es así; Decime la verdad, explicate, no soy tonta, puedo seguirte puedo intentarlo -. (A veces los adultos denigran la inteligencia de los niños, pero eso es para otro post)
Ahora, bueno, ahora es más difícil aceptarlo y creo que también es dificil explicarlo. No solo por mi terquez innata, por mi curiosidad inquieta, no, no solo por eso. Diganme si me equivoco, que es probable, pero creo que socialmente te obligan a tener amigos; sé que va a sonar raro y me van a tildar de bicho raro (es posible que lo sea) pero aquellos pocos que lo viven, si es que los hay, me van a entender:
Creo que viene de mucho más lejos que un grupo de 10 amigos, que simplemente son amigos porque tuvieron la suerte de encontrarse. Pero prestemos atención a las propagandas, a las películas… Los libros por el momento se salvan, pero el resto...
Pausa. Espacio de reflexión: alguna vez pensaron que al consumismo (sociedad de la que somos parte) le conviene que sean solteros de por vida? Esto se debe a que cuando sos soltero, comprás más cosas y ahorrás menos, ya que no tenés que preocuparte en el futuro de hijos, ni nada de eso… sos solamente vos. Play.
Ahora pensemos en esa frase hecha que usualmente escuchamos y repetimos: “Los amigos van primero”.
Si uno lo deja asi, y no quiere parecer un hermitaño… bueno si, coincidimos. Pero cuando esa frase es una amenaza cuando encontrás el amor y algún amigo te la recuerda para que no lo dejes de lado, cuando tu familia no te ve ni en fotos, porque vivis de ellos, cuando no estudiás, cuando no vivís, cuando no sabes ser sin ellos. Realmente los amigos van primero? Seguros? Seguro lo sienten? O no fueron todas esas propagandas de grupos de vagos o minas pasándola bien, o de esa ilusión de la boludez que nos quieren meter? No fueron esas películas?
Ya sé, estoy siendo demasiado dura y generalizadora. Muchas veces la familia no es tu hogar, muchas veces ese amor era realmente un hijo de puta, muchas veces los amigos te alientan a estudiar, a vivir, a ser quién sos, y eso es hermoso, esas son relaciones que valen la pena tener.
Creo que se trata del equilibrio entre todo, de elegir cuidadosamente, de hacer valer tu tiempo, de cuestionarse si estás al lado de quien querés estar, si tenés que escuchar a otros o no. Todo depende de la situación particular. Todo depende de esa persona en específico.
Yo siempre creí que mi familia va primero. Con el tiempo mi salud llegó a su nivel, más abajo las responsabilidades, luego todo lo que me hace feliz y en esa burbuja, las amistades. Mis amigos siempre se encontraron por esa zona, seguramente algunos se merecieron tener más importancia, les pido perdón, pero simplemente, es así como soy, asi aprendi. Sin mi familia, no hubiese sobrevivido muchas cosas, mientras que las sobreviví sin amigos. Simplemente fue lo que aprendí de mi vida.
Siendo honesta, creo que esta es una de las cosas que más triste me ponían, que más me afectaban, porque sentía que estaba mal, que debería ser un poco más como los demás, tener más amigos… o por lo menos mantenerlos.
Tal vez lo intento justificar con ese interludio socioeconómico que intenté decir, tal vez me defiendo con que asi me toco ser. Lo único que quiero decir, a todas esas personas que estuvieron conmigo, quizás a ratos, quizá por años, es que lo intenté, di todo de mi, asi que si no fue, realmente no debía ser.
Sé que este texto no es poesía, sé que es desordenado, que no tiene ritmo. Pero simplemente es algo que pensé hace tiempo, es algo que creo que mejoré, que creo que alguien más lo puede sentir. Por último quiero escribir un recuerdo, para mi y para ese alguien más:
Tenía 14, sí, por ahí. Entre esas noches de lágrimas, él se acercó y me dijo una verdad que hasta a él le dolía: La idea del “mejor amigo” es eso, una idea. No existe una persona que cumpla todas tus expectativas, ni tampoco debería existir. Existen amigos que son de por vida, amigos que son de momentos, amigos que te escuchan, amigos que tenés que escuchar. Existen esos que solo te pueden acompañar a boludear y otros con los que solo estudiarías. No tenés que ser tan exigente con los demás, tenés que aceptarlos.
Todo se basa en aceptar, equilibrar y ser feliz.
Florencia Alegre
sábado, 26 de noviembre de 2016
Siempre hago mi cama
Siempre que me levanto, hago mi cama.
Realmente no importa la hora, si me hago pis encima, si llego tarde, si alguien me está esperando en algún lado.
Siempre hago mi cama.
Acomodo las sábanas, las frazadas: la más linda la dejo extendida, para que se luzca y la más vieja y calentita, la dejo doblada a la mitad, para tenerla a mano. Acomodo los almohadones que están de a pares, los largos y flaquitos primeros, los más gorditos con buhos después y por último, mi flamante buho caraculica junto a un corazón rojo a lunares blanco.
Siempre hago mi cama.
Por un lado por costumbre, la costumbre nos puede.
Por otro lado, porque leí que está demostrado que "hacer tu cama" es un pequeño gran logro entre todos los retos que diariamente tenemos y que te ayuda a empezar un buen día, algo así como "si puedo hacer esto dormida, puedo hacer lo que sea"
Siempre hago mi cama.
Más que nada por mi viejo.
Mi viejo es de esas personas que tienen mil quilombos al día, que laburan mucho y que se dedican a los demás. Hay muchos días de locuras y un par de días calmados, que coinciden con los fines de semana, cuando vamos a sauce. Hay varias cosas que lo estresan, como a todos, pero así mismo, él nunca para. Una de ellas es el desorden.
Siempre hago mi cama.
Porque entre todas las cosas que molestan y desorden la vida de uno, esa está a mi alcance, a mi metro sesenta. Eso puedo hacerlo, son unos minutos y lo soluciono.
Siempre hago mi cama.
Porque entre todos los quilombos que mi viejo aguanta para que nosotros vivamos bien, lo minimo que puedo hacer, es hacer mi cama.
La cuestión y la moraleja es: Hacelo. Hace eso que no cuesta realmente nada, que no te quita tiempo, pero si regala paz a alguien. Arreglá eso que está a tu alcance, levantá esa basura del piso que a todos nos molesta, no esperes que otros lo hagan, rompé ese orden desordenado que aparece en la rutina donde dejamos la basura por doquier y las sillas sin lugar.
Rompé esa rutina y dale paz a esa persona, hacé tu cama, limpiá los platos, ordená un poquito tu casa, ayudá a tu vieja, que no tiene porque hacer todo ella. No tires esa basura en la calle, no manches ese banco que tanto costó comprar. Hacé lo mejor para todos, que también es mejor para vos, pensá un poquito más alejado de tus pies, así es como se construye un mundo mejor.
viernes, 18 de noviembre de 2016
GRACIAS!
Estoy
hace rato intentando armar bien esto que quiero escribir, estoy
pensando en lo que costó, lo que trabajamos. Estoy recordando mi yo de
hace unos años, mi yo muda, recordando que ayer hablé ante muchas
personas. Intento revivir cada canto de anoche, cada reunión de este
año, esas vueltas a casa tarde de estar todo el día en la facultad.
Quiero memorizar cada día de este año, porque empezó complicado y un día
en julio me dijeron “vamos a hacer que sea el mejor” y lo hicimos.
Nunca me hubiese imaginado estar escribiendo esto por las razones que lo estoy haciendo, si podría viajar en el tiempo, mi yo de 11 años sentada en una esquina de la escuela, demasiado sola, demasiado callada, se me hubiese reído tímidamente y me hubiese puteado, por mentirosa. Pero no, acá estoy, es verdad. Puedo jurar que es verdad.
Personalmente tuve que derribar muchas barreras impuestas por mi misma, impuestas por la tele, por mentes ajenas, por mi cuerpo, para llegar a donde estoy. De a poco lo fui logrando, de a poco sali de esa cárcel que era yo… y pude hablar, pude conocerme y pude dejar que me conozcan.
Gracias a las vueltas que da la vida, un día llegué a una reunión de esta agrupación y me sentí cómoda, al primer segundo, sentí que encontré – al fin – mi lugar en el mundo. Hay algo que sucede en cada reunión y es que siempre planteamos situaciones reales, del pasado, del futuro. Pensamos como actuar frente a cada una de ellas, pensamos que les conviene a los estudiantes, a la ciudad, al país. Pensamos.
Para una persona que siempre tuvo muchas ideas y cero voz, el hecho de pensar en esas clases de cosas, producía un placer similar al de comer un helado, como para que se den una idea. Podría estar horas debatiendo de cómo es la mejor forma de actuar, de porqué pasa lo que pasa, de porqué no pasa otra cosa. Podría estar días enteros, porque pienso, y pensar, juro que es una de las mejores sensaciones que existen.
Seguí creciendo personalmente y seguí hablando, empecé a debatir, a defender pensamientos, a generar ideas. Y cuando vi que importaba todo lo que decía, que me escuchaban y que escuchaban a otros, poco a poco, me hice parte, hasta que me sentí en familia.
Hoy en día, puedo decir que armamos un equipo increíble, que fue creciendo de a poco, haciéndose parte, dentro de otro grupo más grande, lleno de personas únicas, similares a mi, con ganas de pensar, de hacer, de ser libres y felices, porque una de las razones que uno hace lo que hace, es porque quiere ser libre, de lo que le imponen, de lo que nos imponemos.
Y quiero agradecer, de todo corazón, a todos los que me aconsejaron desde su experiencia, a todos los que compartimos debates impresionantes, a todos los que confiaron en mi, que me insistieron, que supo ver en mi algo más, que me escucharon, que me bancaron con mis miedos e inseguridades que a veces me acechan la cabeza, por estar siempre. Yo sé que ustedes saben de quién hablo en cada caso, de todo corazón, gracias. Soy más feliz de lo que nunca fui, logré algo que nunca pensé que podía llegar a ser y lo más hermoso, es que fue en equipo (yo, que mis amigos se contaban una mano y con suerte si así era)
Gracias, a cada uno de los que se animaron a acompañarme en este año que se viene, que rompieron sus miedos también, de enfrentarse a este desafío, gracias por estar a mi lado, gracias por crecer junto a mi, por pasar por cada curso cuando también teníamos que hacer mil cosas más, gracias por ser más que un simple estudiante, por interesarse en el otro, por luchar.
Gracias, de todo corazón a mi familia, que me apoyó siempre, que sin ella no sería lo que soy. Y gracias, enormes gracias, a Metas Frsf, a cada uno de los que forman parte, a los que no se quedan quietos, que luchan, que les importa poco si dicen algo negativo de nosotros, a los que les puedo llamar locos, locos lindos y con esto último cito esta frase, que a mi me da ganas de cambiar el mundo y de mejorarlo cada día más y se las dedico, porque se lo merecen.
"Ésos son los locos, los incomprendidos, los rebeldes, los problemáticos, las estacas redondas en los huecos cuadrados… los que ven las cosas de otro modo. No están sujetos a las reglas y no respetan el status quo. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o maldecirlos, pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos, porque cambiaron las cosas. Impulsaron al género humano a avanzar y aunque algunos puedan verlos como locos, nosotros vemos genios, porque sólo quienes están tan locos como para pensar que pueden cambiar el mundo son capaces de cambiarlo de verdad. "
Gracias genios, los quiero una enormidad!
Nunca me hubiese imaginado estar escribiendo esto por las razones que lo estoy haciendo, si podría viajar en el tiempo, mi yo de 11 años sentada en una esquina de la escuela, demasiado sola, demasiado callada, se me hubiese reído tímidamente y me hubiese puteado, por mentirosa. Pero no, acá estoy, es verdad. Puedo jurar que es verdad.
Personalmente tuve que derribar muchas barreras impuestas por mi misma, impuestas por la tele, por mentes ajenas, por mi cuerpo, para llegar a donde estoy. De a poco lo fui logrando, de a poco sali de esa cárcel que era yo… y pude hablar, pude conocerme y pude dejar que me conozcan.
Gracias a las vueltas que da la vida, un día llegué a una reunión de esta agrupación y me sentí cómoda, al primer segundo, sentí que encontré – al fin – mi lugar en el mundo. Hay algo que sucede en cada reunión y es que siempre planteamos situaciones reales, del pasado, del futuro. Pensamos como actuar frente a cada una de ellas, pensamos que les conviene a los estudiantes, a la ciudad, al país. Pensamos.
Para una persona que siempre tuvo muchas ideas y cero voz, el hecho de pensar en esas clases de cosas, producía un placer similar al de comer un helado, como para que se den una idea. Podría estar horas debatiendo de cómo es la mejor forma de actuar, de porqué pasa lo que pasa, de porqué no pasa otra cosa. Podría estar días enteros, porque pienso, y pensar, juro que es una de las mejores sensaciones que existen.
Seguí creciendo personalmente y seguí hablando, empecé a debatir, a defender pensamientos, a generar ideas. Y cuando vi que importaba todo lo que decía, que me escuchaban y que escuchaban a otros, poco a poco, me hice parte, hasta que me sentí en familia.
Hoy en día, puedo decir que armamos un equipo increíble, que fue creciendo de a poco, haciéndose parte, dentro de otro grupo más grande, lleno de personas únicas, similares a mi, con ganas de pensar, de hacer, de ser libres y felices, porque una de las razones que uno hace lo que hace, es porque quiere ser libre, de lo que le imponen, de lo que nos imponemos.
Y quiero agradecer, de todo corazón, a todos los que me aconsejaron desde su experiencia, a todos los que compartimos debates impresionantes, a todos los que confiaron en mi, que me insistieron, que supo ver en mi algo más, que me escucharon, que me bancaron con mis miedos e inseguridades que a veces me acechan la cabeza, por estar siempre. Yo sé que ustedes saben de quién hablo en cada caso, de todo corazón, gracias. Soy más feliz de lo que nunca fui, logré algo que nunca pensé que podía llegar a ser y lo más hermoso, es que fue en equipo (yo, que mis amigos se contaban una mano y con suerte si así era)
Gracias, a cada uno de los que se animaron a acompañarme en este año que se viene, que rompieron sus miedos también, de enfrentarse a este desafío, gracias por estar a mi lado, gracias por crecer junto a mi, por pasar por cada curso cuando también teníamos que hacer mil cosas más, gracias por ser más que un simple estudiante, por interesarse en el otro, por luchar.
Gracias, de todo corazón a mi familia, que me apoyó siempre, que sin ella no sería lo que soy. Y gracias, enormes gracias, a Metas Frsf, a cada uno de los que forman parte, a los que no se quedan quietos, que luchan, que les importa poco si dicen algo negativo de nosotros, a los que les puedo llamar locos, locos lindos y con esto último cito esta frase, que a mi me da ganas de cambiar el mundo y de mejorarlo cada día más y se las dedico, porque se lo merecen.
"Ésos son los locos, los incomprendidos, los rebeldes, los problemáticos, las estacas redondas en los huecos cuadrados… los que ven las cosas de otro modo. No están sujetos a las reglas y no respetan el status quo. Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o maldecirlos, pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos, porque cambiaron las cosas. Impulsaron al género humano a avanzar y aunque algunos puedan verlos como locos, nosotros vemos genios, porque sólo quienes están tan locos como para pensar que pueden cambiar el mundo son capaces de cambiarlo de verdad. "
Gracias genios, los quiero una enormidad!
miércoles, 28 de septiembre de 2016
La debilidad es relativa
Cuando era chica, en la etapa que yo llamo "mis tiempos malos"... solía ser muy débil;
Mi voz era débil, prácticamente no podía hablar, y cuando lo intentaba, se escuchaba entre susurros.
Mi mente, dormida y entumecida, apagada por la presión de no ser igual a todos, de que no podía serlo, a veces era tan débil que generaba ideas que luego apagaba (por si acaso, no vaya a ser que la lastimen más).
Mi cuerpo, maltratado por mi mente, por la tele y por los espejos, apenas si podía caminar. En realidad, con suerte si se movía, prefería quedarse en el lugar y no llamar la atención
Mi corazón... Dios, habia días que lo sentía romperse, sentía ese dolor interminable, esos cuchillos por la espalda. Si, mi corazón era mi parte más débil.
Todo esto fue hasta que un milagroso día me rompí demasiado. Ya no existía lo que debía ser, mi alma no estaba en mi cuerpo. Ese día, recibí una gran ayuda, mi viejo apareció con su sabiduría nata y me dijo algo sencillo, directo y real "tenés que ser más fuerte", a partir de ahí no me quedó otra que gritar.
Al principio, girtar de dolor, era lo más directo que tenía, pero a fin de cuentas, emitía sonido, y eso era gigante. ¿Sabían que estudios demuestran que toleramos más el dolor cuando gritamos y puteamos? Entonces grité, grité mucho.
Primero a mi, a mis inseguridades, a mis "no puedo", a los "te odio" que el reflejo de mis ojos me daban. Le grité a mis miedos, a esos que me hacían chiquita, a las palabras que yo misma construía, a los "gorda de mierda", le grité a mi boca que no decía las ideas que mi mente pensaba. Le grité a mi mente, por dormirse, por conformarse con el nada. Le grité a mis piernas por no moverse, por los dolores que a veces sufría. Le grité a mi corazón, por su debilidad, por su sensibildad.
Grité a mi almohada, grité a las piedras que tropezaba, le grité al agua porque a veces no me llevaba con ella, grité al espejo.
Llegó un punto en el cual gritaba tanto, que terminé rompiendo el cristal que me envolvía.
Me di cuenta que mis gritos no eran solo mios, que no era solo yo. Entonces grité el llanto de un vecino, la hipocrecía de la gente, las injusticias del día a día, grité a la tele.
Y con todo ese ruido mi mente se despertó, asi de la nada, como un estallido de color, como un estornudo cuando ves el sol.
Empezó a animarse a hablar, empezó a escuchar, a ver y buscar soluciones, o por lo menos a expresarlo en papel. Empezó a sentirse libre, a soñar, a buscar belleza en la realidad, a entender los horrores que existían, que ésos no eran la única solución.
Empezó a darse cuenta que no era una mente cualquiera, que era una mente despierta.
Y con esa mente, mi cuerpo empezó a caminar, decidió transformarse, mejorarse, adaptarse a mi mente.
Mi cuerpo se reformó de lo que yo necesitaba; Piernas que corran, que sientan el dolor de correr, que sepan todo lo que costó, para no olvidarse de donde nació, para no alejarse de la realidad... Pero que corran, como nunca habían podido. Manos que se extiendan, que den ayuda, que pidan ayuda, que bailen, que sientan. Sonrisa de sobra, para dársela al que necesite, para perdonar a los que me lastimaron, para agradecer a todos los que me ayudaron.
Un pelo llamativo, para que se note mi presencia, para que me vean la cara y escuchen mis palabras.
Una espalda recta, que supere obstáculos, que confie en ella, que sostenga mi mente y mi cabeza bien en alto.
Un cuerpo, que si lo ves por la calle, o va bailando, discutiendo mentalmente o admirando un árbol.
Un cuerpo que es mio, como nunca lo había sentido.
Y cuando me desperté, cuando todos estas etapas pasaron, me di cuenta que la debilidad es relativa, que lo más fuerte que tenía, era lo que pensaba que era más debil; Mi corazón.
Sentir no es debilidad, sentir es ser conciente de la realidad que vivimos, es entender a otros, es dar una mano, es ser valiente. El problema es que mi corazón no encajaba en los esterotipos que daban, mi amor no es de alguien que no conozco, mis amistades son pocas pero fuertes, mi autoestima era nulo pero ahora es gigante.
Cuando empezó el ruido, se removió, con la mente fue que aprendió todo eso que entendió y cuando por fin mi cuerpo se hizo mio, noté, que lo que parecía debilidad era fuerza acumulada, era amor, mucho amor.
Nos dicen que amar te hace débil, que uno no tiene que dar más de lo que recibe. Que si das todo de vos, te perdés. Y por lo contrario de lo que se dice, amar no te hace débil, amar te hace fuerte, te hace valiente.
Se necesita coraje para amar cuando las noticias del día a día son puro odio. Se necesita valor, muchísimo valor para amar.
Amar tanto como una madre que labura todo el día, para que su hijo vaya a la escuela, tanto que lo decís sin problemas y sin verguenza. Amar tanto como para preguntar cómo estás, si llegaste bien, como dar un regalo, una carta. Amar tanto como para verte al espejo y soneir.
Amar, sin discriminación y sin limites, hasta en las cosas más boludas.
Porque darle el asiento a alguien que se ve cansado, también es amor. Sonreir cuando atendés un negocio, aunque tengas un mal día, aunque se te parta la cabeza, también es amor, es pensar que el otro también puede estar mal y tal vez le regalás una sonrisa. Hacer reir, eso es amor.
Estar con él, eso eso amor para mi.
Ver a mis viejos.
Si alguna vez te olvidás de lo que es el amor, buscalos a ellos, miralos un rato y ahí está. Ahí está el amor.
Como dije muchas veces, sé tan débil, mostrate tan débil, que sepan lo fuerte que en realidad sos.
Entonces, cuando te sientas así, cuando no llegues a esa cuadra que tenías que correr, cuando no sabés porqué tenés que estudiar, cuando no te animes a decirle que la amás. Cuando sientas que estás solo,que el mundo es muy duro y no te animás a pedir ayuda. Acordate que no sos el único, que por lo menos estoy yo, aca escribiendo todo lo que una vez me dolió, acordate que pude correr, que pude gritar. Acordate que soy una persona normal y que si yo pude, obviamente, vos vas a poder... Con lo genial que sos.
Y date cuenta, que vivir sufriendo, es una elección, es una palabra, es decirte "basta", date cuenta que merecés lo mejor y que lo vas a conseguir empezando a gritar, a moverte, a transformarte. Salí de ese confort que te vendieron como felicidad y buscá eso que te libera, que te apasiona.
Empezá viendo afuera de vos, empezá caminando. Vas a notar, cuán grande te hacés y cuán lejos llegás.
Dale, vos podés.
Florencia Alegre
Mi voz era débil, prácticamente no podía hablar, y cuando lo intentaba, se escuchaba entre susurros.
Mi mente, dormida y entumecida, apagada por la presión de no ser igual a todos, de que no podía serlo, a veces era tan débil que generaba ideas que luego apagaba (por si acaso, no vaya a ser que la lastimen más).
Mi cuerpo, maltratado por mi mente, por la tele y por los espejos, apenas si podía caminar. En realidad, con suerte si se movía, prefería quedarse en el lugar y no llamar la atención
Mi corazón... Dios, habia días que lo sentía romperse, sentía ese dolor interminable, esos cuchillos por la espalda. Si, mi corazón era mi parte más débil.
Todo esto fue hasta que un milagroso día me rompí demasiado. Ya no existía lo que debía ser, mi alma no estaba en mi cuerpo. Ese día, recibí una gran ayuda, mi viejo apareció con su sabiduría nata y me dijo algo sencillo, directo y real "tenés que ser más fuerte", a partir de ahí no me quedó otra que gritar.
Al principio, girtar de dolor, era lo más directo que tenía, pero a fin de cuentas, emitía sonido, y eso era gigante. ¿Sabían que estudios demuestran que toleramos más el dolor cuando gritamos y puteamos? Entonces grité, grité mucho.
Primero a mi, a mis inseguridades, a mis "no puedo", a los "te odio" que el reflejo de mis ojos me daban. Le grité a mis miedos, a esos que me hacían chiquita, a las palabras que yo misma construía, a los "gorda de mierda", le grité a mi boca que no decía las ideas que mi mente pensaba. Le grité a mi mente, por dormirse, por conformarse con el nada. Le grité a mis piernas por no moverse, por los dolores que a veces sufría. Le grité a mi corazón, por su debilidad, por su sensibildad.
Grité a mi almohada, grité a las piedras que tropezaba, le grité al agua porque a veces no me llevaba con ella, grité al espejo.
Llegó un punto en el cual gritaba tanto, que terminé rompiendo el cristal que me envolvía.
Me di cuenta que mis gritos no eran solo mios, que no era solo yo. Entonces grité el llanto de un vecino, la hipocrecía de la gente, las injusticias del día a día, grité a la tele.
Y con todo ese ruido mi mente se despertó, asi de la nada, como un estallido de color, como un estornudo cuando ves el sol.
Empezó a animarse a hablar, empezó a escuchar, a ver y buscar soluciones, o por lo menos a expresarlo en papel. Empezó a sentirse libre, a soñar, a buscar belleza en la realidad, a entender los horrores que existían, que ésos no eran la única solución.
Empezó a darse cuenta que no era una mente cualquiera, que era una mente despierta.
Y con esa mente, mi cuerpo empezó a caminar, decidió transformarse, mejorarse, adaptarse a mi mente.
Mi cuerpo se reformó de lo que yo necesitaba; Piernas que corran, que sientan el dolor de correr, que sepan todo lo que costó, para no olvidarse de donde nació, para no alejarse de la realidad... Pero que corran, como nunca habían podido. Manos que se extiendan, que den ayuda, que pidan ayuda, que bailen, que sientan. Sonrisa de sobra, para dársela al que necesite, para perdonar a los que me lastimaron, para agradecer a todos los que me ayudaron.
Un pelo llamativo, para que se note mi presencia, para que me vean la cara y escuchen mis palabras.
Una espalda recta, que supere obstáculos, que confie en ella, que sostenga mi mente y mi cabeza bien en alto.
Un cuerpo, que si lo ves por la calle, o va bailando, discutiendo mentalmente o admirando un árbol.
Un cuerpo que es mio, como nunca lo había sentido.
Y cuando me desperté, cuando todos estas etapas pasaron, me di cuenta que la debilidad es relativa, que lo más fuerte que tenía, era lo que pensaba que era más debil; Mi corazón.
Sentir no es debilidad, sentir es ser conciente de la realidad que vivimos, es entender a otros, es dar una mano, es ser valiente. El problema es que mi corazón no encajaba en los esterotipos que daban, mi amor no es de alguien que no conozco, mis amistades son pocas pero fuertes, mi autoestima era nulo pero ahora es gigante.
Cuando empezó el ruido, se removió, con la mente fue que aprendió todo eso que entendió y cuando por fin mi cuerpo se hizo mio, noté, que lo que parecía debilidad era fuerza acumulada, era amor, mucho amor.
Nos dicen que amar te hace débil, que uno no tiene que dar más de lo que recibe. Que si das todo de vos, te perdés. Y por lo contrario de lo que se dice, amar no te hace débil, amar te hace fuerte, te hace valiente.
Se necesita coraje para amar cuando las noticias del día a día son puro odio. Se necesita valor, muchísimo valor para amar.
Amar tanto como una madre que labura todo el día, para que su hijo vaya a la escuela, tanto que lo decís sin problemas y sin verguenza. Amar tanto como para preguntar cómo estás, si llegaste bien, como dar un regalo, una carta. Amar tanto como para verte al espejo y soneir.
Amar, sin discriminación y sin limites, hasta en las cosas más boludas.
Porque darle el asiento a alguien que se ve cansado, también es amor. Sonreir cuando atendés un negocio, aunque tengas un mal día, aunque se te parta la cabeza, también es amor, es pensar que el otro también puede estar mal y tal vez le regalás una sonrisa. Hacer reir, eso es amor.
Estar con él, eso eso amor para mi.
Ver a mis viejos.
Si alguna vez te olvidás de lo que es el amor, buscalos a ellos, miralos un rato y ahí está. Ahí está el amor.
Como dije muchas veces, sé tan débil, mostrate tan débil, que sepan lo fuerte que en realidad sos.
Entonces, cuando te sientas así, cuando no llegues a esa cuadra que tenías que correr, cuando no sabés porqué tenés que estudiar, cuando no te animes a decirle que la amás. Cuando sientas que estás solo,que el mundo es muy duro y no te animás a pedir ayuda. Acordate que no sos el único, que por lo menos estoy yo, aca escribiendo todo lo que una vez me dolió, acordate que pude correr, que pude gritar. Acordate que soy una persona normal y que si yo pude, obviamente, vos vas a poder... Con lo genial que sos.
Y date cuenta, que vivir sufriendo, es una elección, es una palabra, es decirte "basta", date cuenta que merecés lo mejor y que lo vas a conseguir empezando a gritar, a moverte, a transformarte. Salí de ese confort que te vendieron como felicidad y buscá eso que te libera, que te apasiona.
Empezá viendo afuera de vos, empezá caminando. Vas a notar, cuán grande te hacés y cuán lejos llegás.
Dale, vos podés.
Florencia Alegre
domingo, 11 de septiembre de 2016
Nombres
"Las palabras son pálidas sombras de nombre olvidados. Los nombres tienen poder, y las palabras también. Las palabras pueden hacer prender el fuego en la mente de los hombres. Las palabras pueden arrancarle lágrimas a los corazones más duros. Existen siete palabras que harán que una persona te ame. Existen diez palabras que minarán la más poderosa voluntad de un hombre. Pero una palabra no es más que la representación de un fuego. Un nombre es el fuego en sí." El Nombre del Viento. Patrick Rothfuss
¿Saben lo que es para
alguien que fue invisible, ser nombrada?
Una vez leí, que los nombres tienen
poderes, que son la esencia de cada uno, que con ellos nos invocan o nos hacen
reales.
Cuando no te nombran, cuando no te llaman
ni te invocan, cuando tampoco te ven... ¿realmente existis? ¿Seguis teniendo
nombre?
La respuesta es si.
Verán, hay personas que nacen con el sol en
la cabeza y con la Luna en la espalda.
Hay otros, como nosotros, que nacemos en un
contaste Crepúsculo, ese momento que si te despertas de una siesta no estas
seguro si se está haciendo de noche o de día. Nosotros, no crecemos con el
nombre dicho al viento, crecemos con nombres en suspiros, en pocas risas y en
mucho menos abrazos. Nosotros somos esos que no ves, que a veces te olvidas de
si están o no, somos esos que no hablamos, pero tampoco le preguntan algo.
Somos esos de la esquina, de luz apagada, de nombre olvidado. ¿cómo se llama
esa? No se, me olvide. Si, esos somos.
Y es que nuestro nombre no es como otros,
eso está claro, el nuestro recide dentro de uno mismo, se hunde bajo cicatrices
y bajo aguas a veces turbias a veces templadas, se esconde y aparece, cada
tanto en nuestra mente, a veces en el alma, a veces en palabras, propias o
ajenas. Pero así como se esconde del mundo y de hasta de nosotros, tanto que
parece que no existe, así como sucede, también aparece. De vez en cuando. Lo
encontramos en la música, en libros, en pinturas, en bailes, en otra mirada sin
nombre, en esa del espejo. Nosotros, los casi sin nombres, nos encontramos
donde algunos se pierden: en el arte y en nuestra alma.
Y cuando otros se pierden con el tiempo, nosotros nos encontramos, nos definimos y nos volvemos a definir. Buscamos las letras que mejor suenan, y la fundimos, de a poco, mientras nuestros ojos brillan un poco más y la espalda se yerge segundo a segundo. Nosotros los sin nombres, elegimos nuestra palabra, la hacemos mágica y poco a poco la nombramos, primero para nosotros, primero desde adentro, en silencio, como un susurro... Después elegimos a alguien, una persona especial, muy especial, y le decimos nuestro nombre.
Y cuando otros se pierden con el tiempo, nosotros nos encontramos, nos definimos y nos volvemos a definir. Buscamos las letras que mejor suenan, y la fundimos, de a poco, mientras nuestros ojos brillan un poco más y la espalda se yerge segundo a segundo. Nosotros los sin nombres, elegimos nuestra palabra, la hacemos mágica y poco a poco la nombramos, primero para nosotros, primero desde adentro, en silencio, como un susurro... Después elegimos a alguien, una persona especial, muy especial, y le decimos nuestro nombre.
Y ahí aparecemos.
Y nuestra palabra se hace eco y de acá a
allá la van nombrando... Y resulta que no estaba anocheciendo, resulta que el
popurrí de colores del cielo indicaban un nuevo día y el sol se pone sobre tu
cabeza y sabes que te nombraste. Sabes que nada te va a vencer ni a apagar,
porque tenes tu nombre, propio, ganado, forjado de la magia misma del amor
hacia uno. Y entonces sabes que no sos invisible, que nunca lo fuiste. Que tu
nombre es magia y que vos tamién lo sos.
Y así, como la mejor música, sonás cada día
mejor, cada día más fuerte.
Entonces te digo, seguí bailando y
redefiniendo tu nombre. Seguí leyendo y buscando palabras nuevas. Seguí
diciéndote cuál es y ayudá a otros buscar el suyo.
Todos necesitamos encontrarnos.
Todos necesitamos nombrarnos.
Todos necesitamos amarnos.
Empecé a hacerlo hoy.
Empecé a hacerlo hoy.
Florencia Alegre
miércoles, 10 de agosto de 2016
Errores, caidas y empujón de seguida.
Vivimos en un día a día en el que nos enseñan, desde chicos, a no mostrar nuestros errores. A hacerlos tabú, a avergonzarnos de ellos. Nos enseñan que nos avergoncemos de haber hecho mal la tarea, de no decir las malas notas, de rebajar a otros si a vos te fue bien. Nos enseñan a olvidar las personas que nos lastimaron, a no nombrarlas. A no extrañar, a no ser cursi, a ser duros, una coraza, más cerebro que alma.
Nos educan, desde el día 0, a no llorar, a ser fuertes... "Porque el mundo te va a comer si sos débil" y sentir es ser débil, no sientas, no muestres, divertite, embobate, subí fotos con una sonrisa enorme y muchos amigos. Mostrá tu felicidad absoluta,hacelo, dale, que si no sos un infeliz, si te equivocás sos un fracasado, si no tenés mil amigos sos raro. Cojé, dale, que si sos virgen sos un patético ¿Qué es esa mierda de esperar a alguien ideal? Na, si es cojer no más, dale. Chapá a cuantas puedas, comete al que tengas ganas, ¿para qué le vas a preguntar el nombre? ¿Para qué queres saber, si estás cuerneando a la que mostrás por instagram?
Y aunque todo lo anterior parezca una exageración, piensen un poquito... ¿No les suena? ¿Cuántos no se sintieron mal por no haber dado su primer beso? Yo si, hace tiempo, ahora creo que fue una de las mejores ideas que tuve. Yo esperé, mientras muchas ya habian cojido, o se comían a no se cuanto pibes por noche, mientras muchas habían hecho cuernudas hasta sus amigas... Yo tenía casi 18 y ni un asomo del primer beso. No lo iba arruinar por ser parte del montón, no iba a dejarme ganar por esa idea de felicidad espejada que se supone que debemos mostrar. Y valió la pena y no me arrepiento y haría exactamente lo mismo en todas las vidas que pueda tener. Y dejaría de ser parte del montón solamente para mantenerme fiel a mi misma. Sería una chica en la época de la super comunicación sin amigos que compartan mi misma idea, pero seguiría siendo yo.
Esta fue una mala época. Y pequé de todo eso que dije que estaba mal hace unos renglones atrás. Me declaro culpable, pero si no conté mis errores fue cincuenta porciento por vergüenza y cincuenta por no escribir negativamente, no quiero que esto sea depresivo, quiero motivar. Y no puedo motivar si yo no lo estoy.
Segundo día del cuatrimestre y me informaron de la tercera nota de parcial que desapruebo: 50, 48, 40. esas fueron mis hermosas y nada envidiables notas. Final promocionado de una matería fácil en la que suponía saber todo: 3 (48). Peso en kilogramo actual: superé los 70.
Fallé.
Pero no solo fallé, prácticamente me remolqué en mis errores, me hice amiga de las malas notas y de esos kilos que se ve, me tienen demasiada estima.
Puede ser que para algunos esto no es nada, pero en cuestión de las materias: nunca me habia ido tan mal y no me excuso con nadie, fue mi culpa y las notas son las que me merezco, no ando pidiendo lástima. Pero para ser sincera, fue shokeante y a la vez, vergonsozo. ¿Por qué? No digo que sea importante mi persona, ni que tenga cara de genia, pero muchos creían que me iba re bien, que todo me salía de diez en cuestiones académicas y no, capaz y sólo capaz, incluso podía ser ejemplo de alguien.
Y aunque en realidad a nadie le importe, yo sentía que había decepcionado a muchos, entre ellos, a mi familia y más que nada, a mi.
Por otro lado, mi blog se llama 22 kg y bajando, un blog que intenta motivar a las personas a lograr lo que se proponen, a bajar esos kilos, a lo que sea. Yo subí. Creo que ni todos los kilos del mundo pueden compararse al peso que sentía por no ser lo que intentaba motivar (no serlo del todo, no seamos tan duros conmigo). La verdad es que una serie de cosas me hicieron subir de peso y otras más me complicaron bajarlo. Sigo en eso.
¿Qué me pasó?
Primero y esencial y base de mi día a día. Yo sigo en proceso de curación, sigo intentando comprender las cosas que me pasan, porqué me pongo tan mal por cuestiones simples, porqué sigo teniendo días malos, entre otros. Para aprender de todo esto y como consecuencia, mis sentimientos siguen a flor de piel y mis ánimos son variados si no decir una montaña rusa de emociones.
Segundo y también muy importante, la partida de mi abuela dejó un agujero en toda mi familia que poco a poco se cura, pero no del todo. A algunos le resulta menos dolorosos, a otros aún más, depende de cada uno, pero la cuesitón es que mi familia (gracias a Dios) mi familia es muy unida y sacando del dramatismo, si uno se tira un pedo en Santa Fe, en Reconquista lo escuchan y en Córdoba lo huelen. Así es mi familia, se comparten las alegrías y tristezas. (Y si, hasta los pedos). Entonces, el dolor de algunos se reparten entre todos, asi como la felicidad de algunos, multiplica las ajenas.
Mi mamá estaba mal. Mis tías estaban mal. Y mi tío, aunque no lo admita, estaba mal.
Es entendible, el agujero de la capa de ozono recién hace unos meses se cerró. Una partida probablemente tarde más.
Eso nos afectó, a todos y a mi, sensible, también. No es un reclamo, los duelos son necesarios, hay que aprender de ellos.
Debido a la muerte de mi abuela y probablemente a una sesión de acumulación de estrés, mamá se enfermó. No es tan grave, no se asusten. Tiene acúfenos, ¿qué es eso? Bueno, según ella unas chicharras en su oído. Le aparecieron en marzo creo, más o menos y desde ese momento, no sabíamos que hacer. ¿Hablábamos? ¿No hacemos ruido? O mejor nos reímos y la distraemos, como solemos hacer. Nuestra vida cambió y cada uno se oscureció temporalmente un poco más. Por distintas razones no pudimos estar en familia ni un día, para algunos puede que eso sea una bendición, pero a ver si me explico: Mis viejos son mis mejores amigos. Los necesitaba, los extrañaba. Mamá no sonreía y pabeaba tanto como siempre y papá vivía preocupado por mamá. ¿Qué vamos a hacer? Superarlo, juntos.
En el medio de un autodescubrimiento personal, la gente que más conocía estaba cambiando un poco su forma de ser... Y eso da miedo, eso puede destruir a las mejores familias... Pero no a la mía.
Nos reencontramos, hablamos, lloré, como siempre hago ultimamente. Nos entendimos y aunque mamá sigue con sus chicharras a cuestas, sonríe más que hace unos meses y para mi, eso era un alivio.
Con todo esto, aprendí muchas cosas y gracias a largas horas de pensamientos y varias sesiones de psicóloga, aprendí que el mal humor de mi viejo no tiene que ver con que yo haya hecho algo mal, aprendí que si mi novio se olvidó de algo, no es que yo no le importe, si no que simplemente tiene sus cosas y se olvidó. Aprendí que si mamá contesta mal, es posible que tiene las chicharras a todo pedo. Aprendí que mi hermano está creciendo y entre ello tiene sus propios problemas, aunque el se empeñe en ser un payaso andante.
Basicamente y en resumen lo que aprendí es lo siguiente: No somos el ombligo del mundo.
No todo es hacia nosotros, si alguien te trata mal no necesariamente signifique que te odie, simplemente, tuvo un mal día.
No puedo explicar, el alivio que esto supuso para mi, que siempre intenté ser perfecta para todos y siempre sufrí cuando notaba que no lo conseguía (según yo creía que ellos creían) es decir, vivía en una continua suposición de ideas mías sobre lo que las personas podían o no pensar de mi... Como si ellos no tuvieran sus propios problemas, ¿no?
Esto fue gigante para mi. Pero lo aprendi en estos meses. Donde, en la vida real, en el día a día, rendía, practicaba e intentaba comer lo mejor posible.
No pude con todo.
Sencillamente, creo que era imposible que me haya ido de otra forma.
Fueron muchas cosas personales que resolví cuando también tenía que preocuparme por estudiar y creo que mi elección fue la mejor de todas: Me dediqué a mi. Me dediqué a curar mis pensamientos, más que a aprender formulas.
Me dediqué a entender que la vida se va y no todo se aprende de libros, y más que nada, que las notas no nos determinan, lo que si lo hace es cómo afectamos a las personas. Si yo me voy del mundo con sólo haber conseguido un buen promedio, entonces, no viví.
Pero si al final de mis días, hubo personas, que en diferente medida pude mejorar un poco su vida, entonces las notas significan poco, muy poco. Porque nadie va a recordar mi promedio, si mis actos. O capaz que no, pero yo sé que hice lo mejor y eso vale más que nada.
Es por esto que soy auxiliar de Bruno Rodriguez, uno de los futuros ingenieros más grande que el mundo va a conocer, con el detalle de que además de su genialidad, es ciego. Me ofrecí como voluntaria sin dudarlo. ¿Cómo no iba a aprovechar esta oportunidad? ¿Saben lo que es explicar matemáticas a alguien que no ve tus hojas? ¿Dictar todo? Él tiene mucho mejor memoria que yo, asi que, para mi era muy dificil, un reto. Un gran reto que vivo día a día y que es una de las mejores cosas que destaco de mi vida hasta el momento.
Un día la mamá de él me dijo: Gracias. Fue solo esa palabra, pero lo dijo con una profundidad, un alivio, un agradecimiento, que en mi vida había escuchado. Eso valía todo. El abrazo de Bruno cada vez que lo encuentro, eso vale todo. Vale mucho más que las notas que mencioné al principio.
Aprendí también que es importante saber hablar, conocer gente, llevarse bien con la mayoria. Por esto participé de jornadas, leí en público. Yo, que a los 10 años no podía alzar la voz a un nivel normal auditivo, creo que ni los perros me esucuchaban, de eso llegué a leer ante 300 personas y luego BAILAR antes las mismas. No saben lo que eso significó para mi.
Estoy aprendiendo a formar grupos, a lograr metas en conjunto. Yo nunca creí en el trabajo grupal, mejor si lo hago yo, siempre decía. Bueno, no es así, eso es parte de la competitividad que pretenden que tengamos, cuando en realidad, uno aprende cuando otro te ayuda.
Esto no quiere decir que el conocimiento lógico no es importante, no, es imprescindible, pero no es lo único.
En resumen, las malas notas no me tiran abajo. Nunca fui de las que se rinden y no voy a empezar ahora. Voy a promocionar todas, voy a lograrlo, no importa cuánto tenga que estudiar. Mi alma y mi mente están mejor, puedo con unas formulas más, ya superé lo más dificil: Encontrarme.
En el peso, no logro entender bien porqué no adelgazo, no, mentira, si lo sé. Pero no pienso renunciar a ello. (Les digo en secreto: la comida)
Verán, sufrí mucho para poder ser "una persona normal", yo definía esto como alguien que puede comer sin sentirse culpable. Hasta unos meses, seguía sin sentirme "normal". Es por esto que aprendí una primera lección: hay que disfrutar la comida, no ahogarse en ella.
Luego, gracias a una página de instagram de una nutricionista, realmente muy buena: @nutricion.ag también gracias a mi psicologa, a mi novio, a mi familia y a mi, entendí otra gran lección: ESTOY BIEN COMO ESTOY.
Tan sencillo como eso, tan dificil de comprender. Estoy bien como estoy, no tengo por qué ser flaca flaca flaca, ni tener todos los músculos marcados. Yo no puedo vivir de eso, mi vida es mucho más que el gimnasio y en realidad, amo comer, lo disfruto y si siempre hice dieta para poder comer de una forma más "normal", porqué, ahora que hago todos los días actividad física, ¿porqué no puedo disfrutarlo? ¿Porqué tengo que sentirme mal por algo que disfruto? No.
Quiero comer, como un chocolate, lo disfruto y listo, a otra cosa mariposa.
No soy la misma persona que hace unos años, no soy sedentaria, vivo moviéndome, vivo pensando, vivo haciendo actividad física, ya no me quedo más quieta, por lo que no me pienso preocupar más por si como un sólo chocolate.
Pero ojo, debe haber un equilibrio, como en todo. Es un chocolate, no un atracón. Es una o dos masitas, no todo el paquete, eso también es ser una "persona normal".
Comprendí algo que a muchos les lleva toda una vida entender: tengo que dejar de preocuparme tanto y disfrutar mi vida y que los mal humores ajenos no me afecten porque no se deben a mi. Y que no hay mayor felicidad en prestar ayuda a alguien. También, que como dije, estoy bien, no necesito más de lo que soy ahora mismo.
Finalmente, con este eterno texto intento expresar mis errores, mis falencias, mostrarlas y explicarles y explicarme a mi también qué fue lo que me pasó. Y más que nada, asegurarles y asegurarme que no me voy a rendir, que voy a sacar 100, que voy a volver a un peso un poco más saludable y que sea lo que sea, lo voy a lograr.
Y si tenés errores, si tenés lastimaduras, si te duele alguien, mostralo, sé tan débil como para que las personas entiendan lo fuerte que sos por mostrarte tal cual. Y después de aprender de ellos, seguí adelante y lográ lo que sea que tengas que lograr.
Florencia Alegre
PD. Hoy, un profesor que me dio el 40, me dijo: No te bajonees, es una nota no más. Mi novio me dijo, no te preocupes, lo vas a mejorar. Mi mamá me dijo, estás bien como estás, no te preocupes más.
Gracias a todos los que soplan el viento que me empuja hacia delante.
Nos educan, desde el día 0, a no llorar, a ser fuertes... "Porque el mundo te va a comer si sos débil" y sentir es ser débil, no sientas, no muestres, divertite, embobate, subí fotos con una sonrisa enorme y muchos amigos. Mostrá tu felicidad absoluta,hacelo, dale, que si no sos un infeliz, si te equivocás sos un fracasado, si no tenés mil amigos sos raro. Cojé, dale, que si sos virgen sos un patético ¿Qué es esa mierda de esperar a alguien ideal? Na, si es cojer no más, dale. Chapá a cuantas puedas, comete al que tengas ganas, ¿para qué le vas a preguntar el nombre? ¿Para qué queres saber, si estás cuerneando a la que mostrás por instagram?
Y aunque todo lo anterior parezca una exageración, piensen un poquito... ¿No les suena? ¿Cuántos no se sintieron mal por no haber dado su primer beso? Yo si, hace tiempo, ahora creo que fue una de las mejores ideas que tuve. Yo esperé, mientras muchas ya habian cojido, o se comían a no se cuanto pibes por noche, mientras muchas habían hecho cuernudas hasta sus amigas... Yo tenía casi 18 y ni un asomo del primer beso. No lo iba arruinar por ser parte del montón, no iba a dejarme ganar por esa idea de felicidad espejada que se supone que debemos mostrar. Y valió la pena y no me arrepiento y haría exactamente lo mismo en todas las vidas que pueda tener. Y dejaría de ser parte del montón solamente para mantenerme fiel a mi misma. Sería una chica en la época de la super comunicación sin amigos que compartan mi misma idea, pero seguiría siendo yo.
QUÉ TIENE QUE VER.
Seguro piensan, capaz me fui de las ramas y es que si, en realidad, vengo pensando eso hace bastante tiempo para escrbir y lo pude entretejer sin que se den cuenta de que quería contar eso, y ahora, como intento de magia y después de esta caída a la realidad que seguro les bajé, continúo mi relato.
Esta fue una mala época. Y pequé de todo eso que dije que estaba mal hace unos renglones atrás. Me declaro culpable, pero si no conté mis errores fue cincuenta porciento por vergüenza y cincuenta por no escribir negativamente, no quiero que esto sea depresivo, quiero motivar. Y no puedo motivar si yo no lo estoy.
Segundo día del cuatrimestre y me informaron de la tercera nota de parcial que desapruebo: 50, 48, 40. esas fueron mis hermosas y nada envidiables notas. Final promocionado de una matería fácil en la que suponía saber todo: 3 (48). Peso en kilogramo actual: superé los 70.
Fallé.
Pero no solo fallé, prácticamente me remolqué en mis errores, me hice amiga de las malas notas y de esos kilos que se ve, me tienen demasiada estima.
Puede ser que para algunos esto no es nada, pero en cuestión de las materias: nunca me habia ido tan mal y no me excuso con nadie, fue mi culpa y las notas son las que me merezco, no ando pidiendo lástima. Pero para ser sincera, fue shokeante y a la vez, vergonsozo. ¿Por qué? No digo que sea importante mi persona, ni que tenga cara de genia, pero muchos creían que me iba re bien, que todo me salía de diez en cuestiones académicas y no, capaz y sólo capaz, incluso podía ser ejemplo de alguien.
Y aunque en realidad a nadie le importe, yo sentía que había decepcionado a muchos, entre ellos, a mi familia y más que nada, a mi.
Por otro lado, mi blog se llama 22 kg y bajando, un blog que intenta motivar a las personas a lograr lo que se proponen, a bajar esos kilos, a lo que sea. Yo subí. Creo que ni todos los kilos del mundo pueden compararse al peso que sentía por no ser lo que intentaba motivar (no serlo del todo, no seamos tan duros conmigo). La verdad es que una serie de cosas me hicieron subir de peso y otras más me complicaron bajarlo. Sigo en eso.
¿Qué me pasó?
Primero y esencial y base de mi día a día. Yo sigo en proceso de curación, sigo intentando comprender las cosas que me pasan, porqué me pongo tan mal por cuestiones simples, porqué sigo teniendo días malos, entre otros. Para aprender de todo esto y como consecuencia, mis sentimientos siguen a flor de piel y mis ánimos son variados si no decir una montaña rusa de emociones.
Segundo y también muy importante, la partida de mi abuela dejó un agujero en toda mi familia que poco a poco se cura, pero no del todo. A algunos le resulta menos dolorosos, a otros aún más, depende de cada uno, pero la cuesitón es que mi familia (gracias a Dios) mi familia es muy unida y sacando del dramatismo, si uno se tira un pedo en Santa Fe, en Reconquista lo escuchan y en Córdoba lo huelen. Así es mi familia, se comparten las alegrías y tristezas. (Y si, hasta los pedos). Entonces, el dolor de algunos se reparten entre todos, asi como la felicidad de algunos, multiplica las ajenas.
Mi mamá estaba mal. Mis tías estaban mal. Y mi tío, aunque no lo admita, estaba mal.
Es entendible, el agujero de la capa de ozono recién hace unos meses se cerró. Una partida probablemente tarde más.
Eso nos afectó, a todos y a mi, sensible, también. No es un reclamo, los duelos son necesarios, hay que aprender de ellos.
Debido a la muerte de mi abuela y probablemente a una sesión de acumulación de estrés, mamá se enfermó. No es tan grave, no se asusten. Tiene acúfenos, ¿qué es eso? Bueno, según ella unas chicharras en su oído. Le aparecieron en marzo creo, más o menos y desde ese momento, no sabíamos que hacer. ¿Hablábamos? ¿No hacemos ruido? O mejor nos reímos y la distraemos, como solemos hacer. Nuestra vida cambió y cada uno se oscureció temporalmente un poco más. Por distintas razones no pudimos estar en familia ni un día, para algunos puede que eso sea una bendición, pero a ver si me explico: Mis viejos son mis mejores amigos. Los necesitaba, los extrañaba. Mamá no sonreía y pabeaba tanto como siempre y papá vivía preocupado por mamá. ¿Qué vamos a hacer? Superarlo, juntos.
En el medio de un autodescubrimiento personal, la gente que más conocía estaba cambiando un poco su forma de ser... Y eso da miedo, eso puede destruir a las mejores familias... Pero no a la mía.
Nos reencontramos, hablamos, lloré, como siempre hago ultimamente. Nos entendimos y aunque mamá sigue con sus chicharras a cuestas, sonríe más que hace unos meses y para mi, eso era un alivio.
Con todo esto, aprendí muchas cosas y gracias a largas horas de pensamientos y varias sesiones de psicóloga, aprendí que el mal humor de mi viejo no tiene que ver con que yo haya hecho algo mal, aprendí que si mi novio se olvidó de algo, no es que yo no le importe, si no que simplemente tiene sus cosas y se olvidó. Aprendí que si mamá contesta mal, es posible que tiene las chicharras a todo pedo. Aprendí que mi hermano está creciendo y entre ello tiene sus propios problemas, aunque el se empeñe en ser un payaso andante.
Basicamente y en resumen lo que aprendí es lo siguiente: No somos el ombligo del mundo.
No todo es hacia nosotros, si alguien te trata mal no necesariamente signifique que te odie, simplemente, tuvo un mal día.
No puedo explicar, el alivio que esto supuso para mi, que siempre intenté ser perfecta para todos y siempre sufrí cuando notaba que no lo conseguía (según yo creía que ellos creían) es decir, vivía en una continua suposición de ideas mías sobre lo que las personas podían o no pensar de mi... Como si ellos no tuvieran sus propios problemas, ¿no?
Esto fue gigante para mi. Pero lo aprendi en estos meses. Donde, en la vida real, en el día a día, rendía, practicaba e intentaba comer lo mejor posible.
No pude con todo.
Sencillamente, creo que era imposible que me haya ido de otra forma.
Fueron muchas cosas personales que resolví cuando también tenía que preocuparme por estudiar y creo que mi elección fue la mejor de todas: Me dediqué a mi. Me dediqué a curar mis pensamientos, más que a aprender formulas.
Me dediqué a entender que la vida se va y no todo se aprende de libros, y más que nada, que las notas no nos determinan, lo que si lo hace es cómo afectamos a las personas. Si yo me voy del mundo con sólo haber conseguido un buen promedio, entonces, no viví.
Pero si al final de mis días, hubo personas, que en diferente medida pude mejorar un poco su vida, entonces las notas significan poco, muy poco. Porque nadie va a recordar mi promedio, si mis actos. O capaz que no, pero yo sé que hice lo mejor y eso vale más que nada.
Es por esto que soy auxiliar de Bruno Rodriguez, uno de los futuros ingenieros más grande que el mundo va a conocer, con el detalle de que además de su genialidad, es ciego. Me ofrecí como voluntaria sin dudarlo. ¿Cómo no iba a aprovechar esta oportunidad? ¿Saben lo que es explicar matemáticas a alguien que no ve tus hojas? ¿Dictar todo? Él tiene mucho mejor memoria que yo, asi que, para mi era muy dificil, un reto. Un gran reto que vivo día a día y que es una de las mejores cosas que destaco de mi vida hasta el momento.
Un día la mamá de él me dijo: Gracias. Fue solo esa palabra, pero lo dijo con una profundidad, un alivio, un agradecimiento, que en mi vida había escuchado. Eso valía todo. El abrazo de Bruno cada vez que lo encuentro, eso vale todo. Vale mucho más que las notas que mencioné al principio.
Aprendí también que es importante saber hablar, conocer gente, llevarse bien con la mayoria. Por esto participé de jornadas, leí en público. Yo, que a los 10 años no podía alzar la voz a un nivel normal auditivo, creo que ni los perros me esucuchaban, de eso llegué a leer ante 300 personas y luego BAILAR antes las mismas. No saben lo que eso significó para mi.
Estoy aprendiendo a formar grupos, a lograr metas en conjunto. Yo nunca creí en el trabajo grupal, mejor si lo hago yo, siempre decía. Bueno, no es así, eso es parte de la competitividad que pretenden que tengamos, cuando en realidad, uno aprende cuando otro te ayuda.
Esto no quiere decir que el conocimiento lógico no es importante, no, es imprescindible, pero no es lo único.
En resumen, las malas notas no me tiran abajo. Nunca fui de las que se rinden y no voy a empezar ahora. Voy a promocionar todas, voy a lograrlo, no importa cuánto tenga que estudiar. Mi alma y mi mente están mejor, puedo con unas formulas más, ya superé lo más dificil: Encontrarme.
En el peso, no logro entender bien porqué no adelgazo, no, mentira, si lo sé. Pero no pienso renunciar a ello. (Les digo en secreto: la comida)
Verán, sufrí mucho para poder ser "una persona normal", yo definía esto como alguien que puede comer sin sentirse culpable. Hasta unos meses, seguía sin sentirme "normal". Es por esto que aprendí una primera lección: hay que disfrutar la comida, no ahogarse en ella.
Luego, gracias a una página de instagram de una nutricionista, realmente muy buena: @nutricion.ag también gracias a mi psicologa, a mi novio, a mi familia y a mi, entendí otra gran lección: ESTOY BIEN COMO ESTOY.
Tan sencillo como eso, tan dificil de comprender. Estoy bien como estoy, no tengo por qué ser flaca flaca flaca, ni tener todos los músculos marcados. Yo no puedo vivir de eso, mi vida es mucho más que el gimnasio y en realidad, amo comer, lo disfruto y si siempre hice dieta para poder comer de una forma más "normal", porqué, ahora que hago todos los días actividad física, ¿porqué no puedo disfrutarlo? ¿Porqué tengo que sentirme mal por algo que disfruto? No.
Quiero comer, como un chocolate, lo disfruto y listo, a otra cosa mariposa.
No soy la misma persona que hace unos años, no soy sedentaria, vivo moviéndome, vivo pensando, vivo haciendo actividad física, ya no me quedo más quieta, por lo que no me pienso preocupar más por si como un sólo chocolate.
Pero ojo, debe haber un equilibrio, como en todo. Es un chocolate, no un atracón. Es una o dos masitas, no todo el paquete, eso también es ser una "persona normal".
Comprendí algo que a muchos les lleva toda una vida entender: tengo que dejar de preocuparme tanto y disfrutar mi vida y que los mal humores ajenos no me afecten porque no se deben a mi. Y que no hay mayor felicidad en prestar ayuda a alguien. También, que como dije, estoy bien, no necesito más de lo que soy ahora mismo.
Finalmente, con este eterno texto intento expresar mis errores, mis falencias, mostrarlas y explicarles y explicarme a mi también qué fue lo que me pasó. Y más que nada, asegurarles y asegurarme que no me voy a rendir, que voy a sacar 100, que voy a volver a un peso un poco más saludable y que sea lo que sea, lo voy a lograr.
Y si tenés errores, si tenés lastimaduras, si te duele alguien, mostralo, sé tan débil como para que las personas entiendan lo fuerte que sos por mostrarte tal cual. Y después de aprender de ellos, seguí adelante y lográ lo que sea que tengas que lograr.
Florencia Alegre
PD. Hoy, un profesor que me dio el 40, me dijo: No te bajonees, es una nota no más. Mi novio me dijo, no te preocupes, lo vas a mejorar. Mi mamá me dijo, estás bien como estás, no te preocupes más.
Gracias a todos los que soplan el viento que me empuja hacia delante.
lunes, 18 de julio de 2016
Corré
Corré.
Dale, vos podes. Movete, yo sé que podés.
Dale, un paso más, bien, una cuadra más. No puedo más. No, si podes, vamos, seguí, dale.
Corré, porque podés hacerlo, porque cada movimiento es un logro, corré, porque un día no pudiste y otro día no vas a poder más. Y si no podés caminá, cada vez más rápido, cada vez más metros, pero caminá, movete, para algún día poder correr.
Corré, porque tu cuerpo te pide que lo hagas, porque tus piernas fueron hechas para ese movimiento.
Corré porque es libertad, aunque a veces no nos guste, nos canse, corré porque lo merecés.
Corré, alejate de tus miedos, o miralos de cara y enfrentalos, y si ves miradas acusadoras o burlonas, vos corré, seguí corriendo, un par de metros más y no los ves.
Corré porque es admirable verte corriendo, porque el mundo necesita inspiración y vos naciste para inspirar. Para ser grande, para lograr todo.
Corré porque tu piel necesita del aire en la cara, porque el frío quema y el movimiento lo apaga.
Corré porque desde los principios, si no corrías, morías.
Corré aunque sean dos pasos, controlá tu respiración, pensala, concentrate en el aire.
No veas esas miradas, no escuches esas palabras, no lo valen, las miradas pasan y las palabras se las lleva el viento.
Respirá, respirá con tus pasos, hacé de tus pies música, de tus brazos un baile, mirá una baldosa y proponete pasarla y cuando lo hagas mirá otra.
Pensá en que lo hiciste, si, no lo creías, no te tenías fe, no tenías fuerzas, ni ganas y tenías verguenza, pero yo sabía que podías.
Lo hiciste, llegaste, corriste un poco más.
Lo lograste, sentí el orgullo invadiéndote, sentí ése jubilo, respirá ése aire, encontrá tu paz, SONREÍ, si, sonreí porque contra todo pronóstico, corriste, no importa cuanto, saliste, lo hiciste y sos un héroe por eso.
Sos tu propio héore, te estás salvando. Seguí así, seguí corriendo.
Sos inspiración, sos valentía, sos admirable y siempre vas a poder, dale, corré.
Florencia Alegre
Diciendome esto un poco a mi, un poco a vos, nosotros podemos correr.
Dale, vos podes. Movete, yo sé que podés.
Dale, un paso más, bien, una cuadra más. No puedo más. No, si podes, vamos, seguí, dale.
Corré, porque podés hacerlo, porque cada movimiento es un logro, corré, porque un día no pudiste y otro día no vas a poder más. Y si no podés caminá, cada vez más rápido, cada vez más metros, pero caminá, movete, para algún día poder correr.
Corré, porque tu cuerpo te pide que lo hagas, porque tus piernas fueron hechas para ese movimiento.
Corré porque es libertad, aunque a veces no nos guste, nos canse, corré porque lo merecés.
Corré, alejate de tus miedos, o miralos de cara y enfrentalos, y si ves miradas acusadoras o burlonas, vos corré, seguí corriendo, un par de metros más y no los ves.
Corré porque es admirable verte corriendo, porque el mundo necesita inspiración y vos naciste para inspirar. Para ser grande, para lograr todo.
Corré porque tu piel necesita del aire en la cara, porque el frío quema y el movimiento lo apaga.
Corré porque desde los principios, si no corrías, morías.
Corré aunque sean dos pasos, controlá tu respiración, pensala, concentrate en el aire.
No veas esas miradas, no escuches esas palabras, no lo valen, las miradas pasan y las palabras se las lleva el viento.
Respirá, respirá con tus pasos, hacé de tus pies música, de tus brazos un baile, mirá una baldosa y proponete pasarla y cuando lo hagas mirá otra.
Pensá en que lo hiciste, si, no lo creías, no te tenías fe, no tenías fuerzas, ni ganas y tenías verguenza, pero yo sabía que podías.
Lo hiciste, llegaste, corriste un poco más.
Lo lograste, sentí el orgullo invadiéndote, sentí ése jubilo, respirá ése aire, encontrá tu paz, SONREÍ, si, sonreí porque contra todo pronóstico, corriste, no importa cuanto, saliste, lo hiciste y sos un héroe por eso.
Sos tu propio héore, te estás salvando. Seguí así, seguí corriendo.
Sos inspiración, sos valentía, sos admirable y siempre vas a poder, dale, corré.
Florencia Alegre
Diciendome esto un poco a mi, un poco a vos, nosotros podemos correr.
domingo, 3 de julio de 2016
Uno de mis miedos.
"(...) El hombre debe conocerse a sí mismo para elevarse por encima del dolor, la miseria, el fracaso, la desesperación, la desolación y la confusión de este mundo. Nada puede apoyarle más firmemente en estas batallas terrenales que una mirada de vez en cuando a su propio esplendor e inmortalidad que la naturaleza ha ocultado en él."Swarmi Rama, Living with the Himalayan Masters.
Creo firmemente en que tenemos que conocernos. Da miedo, pero hay que hacerlo, de ahí este blog, de ahí ir a psicólogo.
En unas de estas introspecciones, encontré un miedo muy profundo y escondido (y también su origen) que realmente me da pudor confesar, pero acá va:
martes, 7 de junio de 2016
Dos formas
Creo que cada uno tiene la posibilidad de decidir entre dos formas de
concebir la vida.
La primera, podríamos hacer todo lo que se espera de nosotros, no más, no menos. Podríamos dar pasos seguros, detrás de huellas tan marcadas que no sabemos ni de quiénes fueron. Podríamos caminar por la ruta llana, lisa, sin altibajos. Podríamos no ver el paisaje, perderlo en la monotonía y en la velocidad de lo fácil. Podríamos juntar muchas o pocas personas, probablemente una multitud, de caras vacías y sin distinción alguna.
Podríamos atarnos a nuestros dolores, nuestras enfermedades, los que nos hieren e incluirlo en nuestra rutina. Podríamos dejarnos pisar, podríamos, básicamente, desperdiciar nuestra vida en trabajos obligados y en fotos de gente que ríe pero que en realidad no se pueden ni ver.
La segunda, un poco más arriesgada, es aquella que te lleva no sólo por una montaña, si no que te empuja por toda la cordillera. Te morís de frío, te insolás, te caes mil millones de veces, porque el piso está resbalozo y nadie sabe realmente qué viene después... Pero mierda que el paisaje lo vale!
La primera, podríamos hacer todo lo que se espera de nosotros, no más, no menos. Podríamos dar pasos seguros, detrás de huellas tan marcadas que no sabemos ni de quiénes fueron. Podríamos caminar por la ruta llana, lisa, sin altibajos. Podríamos no ver el paisaje, perderlo en la monotonía y en la velocidad de lo fácil. Podríamos juntar muchas o pocas personas, probablemente una multitud, de caras vacías y sin distinción alguna.
Podríamos atarnos a nuestros dolores, nuestras enfermedades, los que nos hieren e incluirlo en nuestra rutina. Podríamos dejarnos pisar, podríamos, básicamente, desperdiciar nuestra vida en trabajos obligados y en fotos de gente que ríe pero que en realidad no se pueden ni ver.
La segunda, un poco más arriesgada, es aquella que te lleva no sólo por una montaña, si no que te empuja por toda la cordillera. Te morís de frío, te insolás, te caes mil millones de veces, porque el piso está resbalozo y nadie sabe realmente qué viene después... Pero mierda que el paisaje lo vale!jueves, 31 de marzo de 2016
Historia de un niño - Nota dirigida a sus padres
Eran las 7.00 am, abrió sus ojos y sintió una extraña sensación, sus ojos se entrecerraron un poco, bostezó, se volvieron a cerrar y de golpe se abrieron: Entendió que le pasaba; era Lunes. Su corazón latió fuerte, tranquilo - se dijo - es un día más, puede ser mejor. Pero los nervios lo empezaron a comer desde adentro, de a poco, como esa música estilo Pink Floyd y así de la nada, como un golpe bajo inesperado, empezó a transpirar.
Lo igonoró y se dio fuerzas, se sentó en la cama y vio su uniforme talle S en los pies de su cama, bien planchados, como a papá le gustaban. Frotó sus ojos, se levantó y fue al baño a lavarse los dientes. Bien - pensó - nada fuera de lo normal.
Desayunó lo que mamá había preparado, se vistió solo (ya era grande, mamá decía que ya podía solo) guardó la comida para ir a su escuela y cuando empezó a preparar todo, empezó a ponerse cada segundo más nervioso, el miedo quería escapar de sus ojos, de su boca, de sus brazos y hacer entender a todos que no quería ir. Pero él no podía decepcionar a mamá, así que secó unas lagrimas que habían empezado a caer, estiró su remera, cerró sus puños y se dirigió al auto para que lo lleven a ese lugar.
Vamos - se repitió - no seas maricón, dejá de llorar. Maricón, así le decían y así aprendió a decirse él mismo cada vez que lloraba después de que sus compañeros le roben sus útiles, que papá había elegido especialmente para él. Así le decian cada vez que él le contaba a la Seño, que Juanito y sus amigos se portaban mal, que lo tiraron al piso, que patearon su mochila favorita... Que le arrugaron la ropa, esa de la que papá estaba orgulloso.
Maricón, se dijo él.
Y al lado, una nena de rulos claros, nariz chiquita y cara redonda, se repetía constantemente y casi como un cántico. Gorda, fea, boba. Gorda, fea, boba.
Y Juanito, ese que lo tiró al piso y se burló de la nena, luego de clase, del lugar donde él era el Rey indiscutido, caminó hacia su casa con sólo 8 años por 20 cuadras en un barrio donde no rondaba un alma y cuando llegó, se dijo: Tranquilo, es un día más, puede ser mejor. Abró la puerta sin llave y su padre borracho, luego de empujarlo, le dijo: Maricón, gordo, feo, bobo. No sos nada y nunca lo vas a ser. Escapó de los brazos de su padre, corrió a su pieza, se encerró y lloró. Y se dijo: Maricón, gordo, feo, bobo. No sos nada y nunca lo vas a ser.
Lo igonoró y se dio fuerzas, se sentó en la cama y vio su uniforme talle S en los pies de su cama, bien planchados, como a papá le gustaban. Frotó sus ojos, se levantó y fue al baño a lavarse los dientes. Bien - pensó - nada fuera de lo normal.
Desayunó lo que mamá había preparado, se vistió solo (ya era grande, mamá decía que ya podía solo) guardó la comida para ir a su escuela y cuando empezó a preparar todo, empezó a ponerse cada segundo más nervioso, el miedo quería escapar de sus ojos, de su boca, de sus brazos y hacer entender a todos que no quería ir. Pero él no podía decepcionar a mamá, así que secó unas lagrimas que habían empezado a caer, estiró su remera, cerró sus puños y se dirigió al auto para que lo lleven a ese lugar.
Vamos - se repitió - no seas maricón, dejá de llorar. Maricón, así le decían y así aprendió a decirse él mismo cada vez que lloraba después de que sus compañeros le roben sus útiles, que papá había elegido especialmente para él. Así le decian cada vez que él le contaba a la Seño, que Juanito y sus amigos se portaban mal, que lo tiraron al piso, que patearon su mochila favorita... Que le arrugaron la ropa, esa de la que papá estaba orgulloso.
Maricón, se dijo él.
Y al lado, una nena de rulos claros, nariz chiquita y cara redonda, se repetía constantemente y casi como un cántico. Gorda, fea, boba. Gorda, fea, boba.
Y Juanito, ese que lo tiró al piso y se burló de la nena, luego de clase, del lugar donde él era el Rey indiscutido, caminó hacia su casa con sólo 8 años por 20 cuadras en un barrio donde no rondaba un alma y cuando llegó, se dijo: Tranquilo, es un día más, puede ser mejor. Abró la puerta sin llave y su padre borracho, luego de empujarlo, le dijo: Maricón, gordo, feo, bobo. No sos nada y nunca lo vas a ser. Escapó de los brazos de su padre, corrió a su pieza, se encerró y lloró. Y se dijo: Maricón, gordo, feo, bobo. No sos nada y nunca lo vas a ser.
jueves, 3 de marzo de 2016
Click.
Creo que lo que te debo es contarte como fue que hice el click.
Para ser sincera, fue un conjunto de golpes continuos a los cuales logré verlos como algo positivo recién en este útlimo tiempo.Durante la primaria pasé el mayor tiempo sola, por alguna razón mis amistades no duraban y mis recreos transcurrieron en bibliotecas (así pensaban que estudiaba y no que no tenia amigos) o sentada en alguna esquina, o esperando que pase rápido, sin llamar mucho la atención. Les tenía miedo.
Después de muchas amistades perdidas, llegué al punto de invisibiidad en el cual me enfermaba, no aparecía por semanas y cuando volvía resulta que no se habían ni enterado de que había pasado algo.
jueves, 25 de febrero de 2016
Encontrá tu esencia
Primero que nada hay que saber definirse.
A mi me define el arte, no por que sea una gran artista.. Porque en realidad rayo la mediocridad, si no porque, sacando todas mis capas, al final, eso es lo que encontrás. Sacando los kilos y las personas que vienen y van (de cualquier forma y sentido), sacando mis días buenos y malos, mis gustos, borrando todo lo pasajero y quedando yo en el medio, lo que siempre estuvo en mi fue el arte.
Escribir es mi forma más básica de respirar y cuando pinto, extiendo una parte de mi a un lienzo blanco y lo lleno de sentimientos, bailando mi cuerpo se despega y se une a mi alma a la vez, a decir verdad, para ser una persona tímida, nunca tuve miedo a los escenarios.
Entonces, a fin de cuentas, sea cual sea mi edad y mis medidas, soy sencillamente una chica que vive del arte (aunque a veces la ignore por momentos)
![]() |
Escribir es mi forma más básica de respirar y cuando pinto, extiendo una parte de mi a un lienzo blanco y lo lleno de sentimientos, bailando mi cuerpo se despega y se une a mi alma a la vez, a decir verdad, para ser una persona tímida, nunca tuve miedo a los escenarios.
Entonces, a fin de cuentas, sea cual sea mi edad y mis medidas, soy sencillamente una chica que vive del arte (aunque a veces la ignore por momentos)
jueves, 18 de febrero de 2016
Aceptarse
Hay que quererse como uno es, con o sin kilos demás, pero asi, con esa misma fuerza hay que curarse si es que tenés algo que debes mejorar.
Es decir, muchas veces me recuerdan que antes también era hermosa, que por dentro y por fuera... y todo eso, que aprecio, no quiero decir que no. Pero muchas veces siento que lo dicen con obligación o como un reproche. Cuando yo muestro una foto, como diciendo "me siento linda" o cuando hago los antes y después, muchas veces la gente me dice: antes también eras hermosa. Puede ser, no sé, la belleza es relativa a los ojos del observador y si yo no me veía bella, que es lo que realmente importa, que hay de malo en hacer lo que pueda para solucionarlo? Uno tiene que sentise cómodo en su piel y si no, encontrar una solución. Yo bajé porque yo queria verme bien. No para que la gente opine mejor o peor de mi. Lo hice por mi.
Es decir, muchas veces me recuerdan que antes también era hermosa, que por dentro y por fuera... y todo eso, que aprecio, no quiero decir que no. Pero muchas veces siento que lo dicen con obligación o como un reproche. Cuando yo muestro una foto, como diciendo "me siento linda" o cuando hago los antes y después, muchas veces la gente me dice: antes también eras hermosa. Puede ser, no sé, la belleza es relativa a los ojos del observador y si yo no me veía bella, que es lo que realmente importa, que hay de malo en hacer lo que pueda para solucionarlo? Uno tiene que sentise cómodo en su piel y si no, encontrar una solución. Yo bajé porque yo queria verme bien. No para que la gente opine mejor o peor de mi. Lo hice por mi.
martes, 16 de febrero de 2016
El porqué
Qué dificil es volver a escribir... volver a hablar con mi única amiga de aquellos tiempos, conmigo misma.
Pero creo que llegó el momento de compartir lo poco que aprendí con otras personas y de la única forma que se me ocurre, es volviendo a esa tradición, a ese descargue, esa forma de ser que es escribir.
Mejoré mucho con el paso del tiempo, cumplí metas que a mi yo de 11 años le hubiesen parecido imposibles (lo sé porque la escuché decirlo, me acuerdo de cada una de sus palabras)
Aprendí (más o menos) a quererme ahora y por un lado, sacando la misión alturista, una de mis ideas con este blog, es aprender a querer a la Florencia de 15 años, de más de 80 kilos, a esa chiquita que ni siquiera puedo ver en fotos.
A fin de cuentas y casi terminando (faltan algunos kilos) mi curación, me di cuenta que todo lo que fui y por lo que pasé, tuvo su razón y es, finalmente, enseñarme que TODO SE PUEDE y que de alguna forma u otra, tengo que pasar esa idea, ese simple conocimiento, a la mayor cantidad de gente posible.
Pero creo que llegó el momento de compartir lo poco que aprendí con otras personas y de la única forma que se me ocurre, es volviendo a esa tradición, a ese descargue, esa forma de ser que es escribir.
Mejoré mucho con el paso del tiempo, cumplí metas que a mi yo de 11 años le hubiesen parecido imposibles (lo sé porque la escuché decirlo, me acuerdo de cada una de sus palabras)
Aprendí (más o menos) a quererme ahora y por un lado, sacando la misión alturista, una de mis ideas con este blog, es aprender a querer a la Florencia de 15 años, de más de 80 kilos, a esa chiquita que ni siquiera puedo ver en fotos.
A fin de cuentas y casi terminando (faltan algunos kilos) mi curación, me di cuenta que todo lo que fui y por lo que pasé, tuvo su razón y es, finalmente, enseñarme que TODO SE PUEDE y que de alguna forma u otra, tengo que pasar esa idea, ese simple conocimiento, a la mayor cantidad de gente posible.
sábado, 13 de febrero de 2016
Presentación.-
Mi nombre es Florencia, a los 15 llegué a pesar 90,4 kilos con 1,60 metros de altura.
Tengo casi 20 años y me mantengo bajo los 70 kilos desde hace 2 años cuando porfin entendí, que cumplir metas no pasa por ningún otro lado más que por la mente.
No existen dietas mágicas
No existen deportes especiales
Lo que entendí es que existis vos y sólo vos te podés curar.
Soy egresada en una escuela Técnica de mi ciudad, en la especialidad de construcciones. Actualmente estudio Ingeniería Civil (En este momento debería estar estudiando) Bailo hip hop, escribo lo que sale desde un poema de la Quinta de mi Tio que nunca llegué a pasar cuando tenía 10.
Mi familia es mi sostén más importante. Mi novio es el que me ayuda a luchar por mis sueños. Amo los cielos, amo pintar, odio biología, quimica y todas las ciencias naturales y sociales. Mi perra me vio llorar más que ningun ser vivo. Mis amistades se cuentan con una sola mano. No tengo color favorito, pero me tiendo al azul. Pink Floyd es paz. Mi libro favorito es el Nombre del Viento, mi personaje favorito es Sherlock Holmes. He leido más de 100 libros.
Sueño con ver las auroras, con viajar por el mundo y con, de alguna forma, ayudar a las personas y enseñarles que todo se puede.
Espero servir de algo.
Y que tengan un buen día.
Tengo casi 20 años y me mantengo bajo los 70 kilos desde hace 2 años cuando porfin entendí, que cumplir metas no pasa por ningún otro lado más que por la mente.
No existen dietas mágicas
No existen deportes especiales
Lo que entendí es que existis vos y sólo vos te podés curar.
Soy egresada en una escuela Técnica de mi ciudad, en la especialidad de construcciones. Actualmente estudio Ingeniería Civil (En este momento debería estar estudiando) Bailo hip hop, escribo lo que sale desde un poema de la Quinta de mi Tio que nunca llegué a pasar cuando tenía 10.
Mi familia es mi sostén más importante. Mi novio es el que me ayuda a luchar por mis sueños. Amo los cielos, amo pintar, odio biología, quimica y todas las ciencias naturales y sociales. Mi perra me vio llorar más que ningun ser vivo. Mis amistades se cuentan con una sola mano. No tengo color favorito, pero me tiendo al azul. Pink Floyd es paz. Mi libro favorito es el Nombre del Viento, mi personaje favorito es Sherlock Holmes. He leido más de 100 libros.
Sueño con ver las auroras, con viajar por el mundo y con, de alguna forma, ayudar a las personas y enseñarles que todo se puede.
Espero servir de algo.
Y que tengan un buen día.
![]() |
| 15 años |
![]() |
| Ahora |
Florencia Alegre - Santa Fe
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




