Cuando era chica, mi abuela había pintado un tigre.
El tigre te miraba de frente, con esos ojos amarillos y esa pupila tan
particular. Te miraba, y te enfrentaba, te decía ACÁ ESTOY YO y por eso,
siempre amé esa pintura.
La amaba, no solo por la calidad con la que mi abuela la había pintado
(para mí fue su mejor obra) si no, porque me veía en ella.
Tal vez parezca narciso. Pero yo me veía en esos ojos desafiantes y en ese
cuadro pintado, por siempre quieto.
Me veía porque en mi, siempre estuvo ese amor por el desafío, por
superarme, por decir, aunque sea al espejo "Te dije que podía
hacerlo" pero sobre todo, más por esa mirada, me miraba ahí... porque
estaba retenido.
Muches tal vez leyeron algo de mi blog, o algún comentario que haya dicho,
o seguramente les conté, pero yo estaba encerrada en mi misma.
Era gordita (muy gordita), pero aún más, era muy tímida. Desde que tengo
memoria, mucha gente se ha burlado de mí y he llorado por eso, por ser
diferente (recordemos que no solo era gordita, si no que tenía un pelo muy
característico). Por años, dejé que eso me pisara fuerte. Hay gente que no, que
eso no los afecta... pero para mi, eso era el cielo arriba de los hombros del
titán que tenía que soportar para no morir aplastado. Si, así de terrible.
Mi cuerpo, mis miedos y sobre todo mi mente, me encerraban. Había una Flor
ahí, que quería gritar todo lo que sabía, quería responder esa pregunta que
decía el profesor, quería proponer esa forma de hacer algo… en mi, gritaba, no me
elijan última, no soy lo peor, puedo ser mejor… yo sé que mi cuerpo no me
acompaña, pero puedo ser mejor.
Fue difícil.
Fue frustrante.
Y, a veces, lo sigue siendo.
Pero un día, esa Flor que quería gritar, pudo hacerlo. Y se enojó y puteó y
dejó de ser la que todes esperaban que sea. Y fue hermoso. Era libre. Ese
tigre, se movió.
Ahora, tal vez la gente que no me conoció en esa época, no podría creer
como yo no podía hablar, porque ahora he llevado actos y hablado en frente de
muchas personas. Ése, es uno de mis mayores logros. Basicamente y como a mi me
encanta decir: les tapé el cucu. Y me superé, más de lo que podría haber
imaginado.
Hoy, termino la semana agotada de tantas reuniones, horas de trabajo y de
pensar ideas. Hoy, hace un rato, iba a escribir de lo cansada que estaba, de
cómo ciertas cosas me dan tanta bronca que siento a ese tigre y del tigre salió
esto. Y quiero explicarme bien con eso, lo que me da bronca es no poder hacer
más de lo que estoy haciendo… simplemente por ser humana (y estudiante). Y pido
perdón, por mi cara de culo, por mis cansancios e incluso por mis quejas, pero
no solo porque es molesto, si no, porque en realidad estoy viviendo mi sueño y
no quiero menospreciarlo. Parecerá quizás demasiado, pero ese tigre pasea por mi
mente y se siente libre de todo lo que puede decir y hacer. Es por eso que
estoy tan cansada, porque, mientras puedo, no quiero que deje de correr y me
frustro si lo hace, cuando AL FIN puede. No se lo voy a permitir.
Y les quería pedir, que si se encuentran en un lugar donde las
oportunidades están (por más minimas que sean) no lo desperdicien. No duerman
eso que tienen adentro, que les grita, hacé eso, animate! No se caguen las
patas. Cada cosa que hice, cada decisión que he tomado, la hice con mucho miedo
y no me arrepiento.
Ahora que pienso, sé porque ese tigre me llamaba, sé porque ella dibujó ese
tigre, sé porque es una imagen tan fuerte en mi mente… Y es porque, ella, no
solo dibujo esa genialidad… ella logró dibujar su fuerza.
Ojalá yo haya podido describirla.
Florencia Alegre