Nos educan, desde el día 0, a no llorar, a ser fuertes... "Porque el mundo te va a comer si sos débil" y sentir es ser débil, no sientas, no muestres, divertite, embobate, subí fotos con una sonrisa enorme y muchos amigos. Mostrá tu felicidad absoluta,hacelo, dale, que si no sos un infeliz, si te equivocás sos un fracasado, si no tenés mil amigos sos raro. Cojé, dale, que si sos virgen sos un patético ¿Qué es esa mierda de esperar a alguien ideal? Na, si es cojer no más, dale. Chapá a cuantas puedas, comete al que tengas ganas, ¿para qué le vas a preguntar el nombre? ¿Para qué queres saber, si estás cuerneando a la que mostrás por instagram?
Y aunque todo lo anterior parezca una exageración, piensen un poquito... ¿No les suena? ¿Cuántos no se sintieron mal por no haber dado su primer beso? Yo si, hace tiempo, ahora creo que fue una de las mejores ideas que tuve. Yo esperé, mientras muchas ya habian cojido, o se comían a no se cuanto pibes por noche, mientras muchas habían hecho cuernudas hasta sus amigas... Yo tenía casi 18 y ni un asomo del primer beso. No lo iba arruinar por ser parte del montón, no iba a dejarme ganar por esa idea de felicidad espejada que se supone que debemos mostrar. Y valió la pena y no me arrepiento y haría exactamente lo mismo en todas las vidas que pueda tener. Y dejaría de ser parte del montón solamente para mantenerme fiel a mi misma. Sería una chica en la época de la super comunicación sin amigos que compartan mi misma idea, pero seguiría siendo yo.
QUÉ TIENE QUE VER.
Seguro piensan, capaz me fui de las ramas y es que si, en realidad, vengo pensando eso hace bastante tiempo para escrbir y lo pude entretejer sin que se den cuenta de que quería contar eso, y ahora, como intento de magia y después de esta caída a la realidad que seguro les bajé, continúo mi relato.
Esta fue una mala época. Y pequé de todo eso que dije que estaba mal hace unos renglones atrás. Me declaro culpable, pero si no conté mis errores fue cincuenta porciento por vergüenza y cincuenta por no escribir negativamente, no quiero que esto sea depresivo, quiero motivar. Y no puedo motivar si yo no lo estoy.
Segundo día del cuatrimestre y me informaron de la tercera nota de parcial que desapruebo: 50, 48, 40. esas fueron mis hermosas y nada envidiables notas. Final promocionado de una matería fácil en la que suponía saber todo: 3 (48). Peso en kilogramo actual: superé los 70.
Fallé.
Pero no solo fallé, prácticamente me remolqué en mis errores, me hice amiga de las malas notas y de esos kilos que se ve, me tienen demasiada estima.
Puede ser que para algunos esto no es nada, pero en cuestión de las materias: nunca me habia ido tan mal y no me excuso con nadie, fue mi culpa y las notas son las que me merezco, no ando pidiendo lástima. Pero para ser sincera, fue shokeante y a la vez, vergonsozo. ¿Por qué? No digo que sea importante mi persona, ni que tenga cara de genia, pero muchos creían que me iba re bien, que todo me salía de diez en cuestiones académicas y no, capaz y sólo capaz, incluso podía ser ejemplo de alguien.
Y aunque en realidad a nadie le importe, yo sentía que había decepcionado a muchos, entre ellos, a mi familia y más que nada, a mi.
Por otro lado, mi blog se llama 22 kg y bajando, un blog que intenta motivar a las personas a lograr lo que se proponen, a bajar esos kilos, a lo que sea. Yo subí. Creo que ni todos los kilos del mundo pueden compararse al peso que sentía por no ser lo que intentaba motivar (no serlo del todo, no seamos tan duros conmigo). La verdad es que una serie de cosas me hicieron subir de peso y otras más me complicaron bajarlo. Sigo en eso.
¿Qué me pasó?
Primero y esencial y base de mi día a día. Yo sigo en proceso de curación, sigo intentando comprender las cosas que me pasan, porqué me pongo tan mal por cuestiones simples, porqué sigo teniendo días malos, entre otros. Para aprender de todo esto y como consecuencia, mis sentimientos siguen a flor de piel y mis ánimos son variados si no decir una montaña rusa de emociones.
Segundo y también muy importante, la partida de mi abuela dejó un agujero en toda mi familia que poco a poco se cura, pero no del todo. A algunos le resulta menos dolorosos, a otros aún más, depende de cada uno, pero la cuesitón es que mi familia (gracias a Dios) mi familia es muy unida y sacando del dramatismo, si uno se tira un pedo en Santa Fe, en Reconquista lo escuchan y en Córdoba lo huelen. Así es mi familia, se comparten las alegrías y tristezas. (Y si, hasta los pedos). Entonces, el dolor de algunos se reparten entre todos, asi como la felicidad de algunos, multiplica las ajenas.
Mi mamá estaba mal. Mis tías estaban mal. Y mi tío, aunque no lo admita, estaba mal.
Es entendible, el agujero de la capa de ozono recién hace unos meses se cerró. Una partida probablemente tarde más.
Eso nos afectó, a todos y a mi, sensible, también. No es un reclamo, los duelos son necesarios, hay que aprender de ellos.
Debido a la muerte de mi abuela y probablemente a una sesión de acumulación de estrés, mamá se enfermó. No es tan grave, no se asusten. Tiene acúfenos, ¿qué es eso? Bueno, según ella unas chicharras en su oído. Le aparecieron en marzo creo, más o menos y desde ese momento, no sabíamos que hacer. ¿Hablábamos? ¿No hacemos ruido? O mejor nos reímos y la distraemos, como solemos hacer. Nuestra vida cambió y cada uno se oscureció temporalmente un poco más. Por distintas razones no pudimos estar en familia ni un día, para algunos puede que eso sea una bendición, pero a ver si me explico: Mis viejos son mis mejores amigos. Los necesitaba, los extrañaba. Mamá no sonreía y pabeaba tanto como siempre y papá vivía preocupado por mamá. ¿Qué vamos a hacer? Superarlo, juntos.
En el medio de un autodescubrimiento personal, la gente que más conocía estaba cambiando un poco su forma de ser... Y eso da miedo, eso puede destruir a las mejores familias... Pero no a la mía.
Nos reencontramos, hablamos, lloré, como siempre hago ultimamente. Nos entendimos y aunque mamá sigue con sus chicharras a cuestas, sonríe más que hace unos meses y para mi, eso era un alivio.
Con todo esto, aprendí muchas cosas y gracias a largas horas de pensamientos y varias sesiones de psicóloga, aprendí que el mal humor de mi viejo no tiene que ver con que yo haya hecho algo mal, aprendí que si mi novio se olvidó de algo, no es que yo no le importe, si no que simplemente tiene sus cosas y se olvidó. Aprendí que si mamá contesta mal, es posible que tiene las chicharras a todo pedo. Aprendí que mi hermano está creciendo y entre ello tiene sus propios problemas, aunque el se empeñe en ser un payaso andante.
Basicamente y en resumen lo que aprendí es lo siguiente: No somos el ombligo del mundo.
No todo es hacia nosotros, si alguien te trata mal no necesariamente signifique que te odie, simplemente, tuvo un mal día.
No puedo explicar, el alivio que esto supuso para mi, que siempre intenté ser perfecta para todos y siempre sufrí cuando notaba que no lo conseguía (según yo creía que ellos creían) es decir, vivía en una continua suposición de ideas mías sobre lo que las personas podían o no pensar de mi... Como si ellos no tuvieran sus propios problemas, ¿no?
Esto fue gigante para mi. Pero lo aprendi en estos meses. Donde, en la vida real, en el día a día, rendía, practicaba e intentaba comer lo mejor posible.
No pude con todo.
Sencillamente, creo que era imposible que me haya ido de otra forma.
Fueron muchas cosas personales que resolví cuando también tenía que preocuparme por estudiar y creo que mi elección fue la mejor de todas: Me dediqué a mi. Me dediqué a curar mis pensamientos, más que a aprender formulas.
Me dediqué a entender que la vida se va y no todo se aprende de libros, y más que nada, que las notas no nos determinan, lo que si lo hace es cómo afectamos a las personas. Si yo me voy del mundo con sólo haber conseguido un buen promedio, entonces, no viví.
Pero si al final de mis días, hubo personas, que en diferente medida pude mejorar un poco su vida, entonces las notas significan poco, muy poco. Porque nadie va a recordar mi promedio, si mis actos. O capaz que no, pero yo sé que hice lo mejor y eso vale más que nada.
Es por esto que soy auxiliar de Bruno Rodriguez, uno de los futuros ingenieros más grande que el mundo va a conocer, con el detalle de que además de su genialidad, es ciego. Me ofrecí como voluntaria sin dudarlo. ¿Cómo no iba a aprovechar esta oportunidad? ¿Saben lo que es explicar matemáticas a alguien que no ve tus hojas? ¿Dictar todo? Él tiene mucho mejor memoria que yo, asi que, para mi era muy dificil, un reto. Un gran reto que vivo día a día y que es una de las mejores cosas que destaco de mi vida hasta el momento.
Un día la mamá de él me dijo: Gracias. Fue solo esa palabra, pero lo dijo con una profundidad, un alivio, un agradecimiento, que en mi vida había escuchado. Eso valía todo. El abrazo de Bruno cada vez que lo encuentro, eso vale todo. Vale mucho más que las notas que mencioné al principio.
Aprendí también que es importante saber hablar, conocer gente, llevarse bien con la mayoria. Por esto participé de jornadas, leí en público. Yo, que a los 10 años no podía alzar la voz a un nivel normal auditivo, creo que ni los perros me esucuchaban, de eso llegué a leer ante 300 personas y luego BAILAR antes las mismas. No saben lo que eso significó para mi.
Estoy aprendiendo a formar grupos, a lograr metas en conjunto. Yo nunca creí en el trabajo grupal, mejor si lo hago yo, siempre decía. Bueno, no es así, eso es parte de la competitividad que pretenden que tengamos, cuando en realidad, uno aprende cuando otro te ayuda.
Esto no quiere decir que el conocimiento lógico no es importante, no, es imprescindible, pero no es lo único.
En resumen, las malas notas no me tiran abajo. Nunca fui de las que se rinden y no voy a empezar ahora. Voy a promocionar todas, voy a lograrlo, no importa cuánto tenga que estudiar. Mi alma y mi mente están mejor, puedo con unas formulas más, ya superé lo más dificil: Encontrarme.
En el peso, no logro entender bien porqué no adelgazo, no, mentira, si lo sé. Pero no pienso renunciar a ello. (Les digo en secreto: la comida)
Verán, sufrí mucho para poder ser "una persona normal", yo definía esto como alguien que puede comer sin sentirse culpable. Hasta unos meses, seguía sin sentirme "normal". Es por esto que aprendí una primera lección: hay que disfrutar la comida, no ahogarse en ella.
Luego, gracias a una página de instagram de una nutricionista, realmente muy buena: @nutricion.ag también gracias a mi psicologa, a mi novio, a mi familia y a mi, entendí otra gran lección: ESTOY BIEN COMO ESTOY.
Tan sencillo como eso, tan dificil de comprender. Estoy bien como estoy, no tengo por qué ser flaca flaca flaca, ni tener todos los músculos marcados. Yo no puedo vivir de eso, mi vida es mucho más que el gimnasio y en realidad, amo comer, lo disfruto y si siempre hice dieta para poder comer de una forma más "normal", porqué, ahora que hago todos los días actividad física, ¿porqué no puedo disfrutarlo? ¿Porqué tengo que sentirme mal por algo que disfruto? No.
Quiero comer, como un chocolate, lo disfruto y listo, a otra cosa mariposa.
No soy la misma persona que hace unos años, no soy sedentaria, vivo moviéndome, vivo pensando, vivo haciendo actividad física, ya no me quedo más quieta, por lo que no me pienso preocupar más por si como un sólo chocolate.
Pero ojo, debe haber un equilibrio, como en todo. Es un chocolate, no un atracón. Es una o dos masitas, no todo el paquete, eso también es ser una "persona normal".
Comprendí algo que a muchos les lleva toda una vida entender: tengo que dejar de preocuparme tanto y disfrutar mi vida y que los mal humores ajenos no me afecten porque no se deben a mi. Y que no hay mayor felicidad en prestar ayuda a alguien. También, que como dije, estoy bien, no necesito más de lo que soy ahora mismo.
Finalmente, con este eterno texto intento expresar mis errores, mis falencias, mostrarlas y explicarles y explicarme a mi también qué fue lo que me pasó. Y más que nada, asegurarles y asegurarme que no me voy a rendir, que voy a sacar 100, que voy a volver a un peso un poco más saludable y que sea lo que sea, lo voy a lograr.
Y si tenés errores, si tenés lastimaduras, si te duele alguien, mostralo, sé tan débil como para que las personas entiendan lo fuerte que sos por mostrarte tal cual. Y después de aprender de ellos, seguí adelante y lográ lo que sea que tengas que lograr.
Florencia Alegre
PD. Hoy, un profesor que me dio el 40, me dijo: No te bajonees, es una nota no más. Mi novio me dijo, no te preocupes, lo vas a mejorar. Mi mamá me dijo, estás bien como estás, no te preocupes más.
Gracias a todos los que soplan el viento que me empuja hacia delante.