Escribo, escribo mucho.
Escribo para entenderme,
para conocerme.
Reinventarme,
reencontrarme.
Escribo, escribo para no dormirme,
para motivarme.
(Para no olvidarla)
para no olvidarme,
para corregirme
(Y escuchar sus correcciones)
Escribo, escribo obligada
para no dejarlo
(Para no dejarla)
para no olvidar ese lado,
entre cálculos y fórmulas.
Para no olvidar el arte,
ni lo que me salvó,
ni lo que me curó.
Escribo, escribo sin sentido, sin pensarlo;
A veces premeditado,
a veces sin rima, sin color.
Escribo con bronca, con dolor, con amor.
Con el pensamiento que me explota;
Con la vida que me guía.
Escribo, escribo con esperanza.
Como quien tira una botella,
sin agua pero con vida,
llena de letras, de magia.
Escribo entre el naufragio,
ese en el que una vez me encontré.
Escribo, escribo para encontrarte,
para verte al alma y hablarte.
Decirte que te entiendo,
que mi barco también se hundió,
que estuve sola.
Que pasé hambre y sed,
pero que acá estoy.
Escribo, escribo para mostrarte
que podes,
que podemos.
Que los sueños existen
(que dan miedo)
que dan ansiedad,
que son comunes,
Que son mágicos.
Que se encuentran escribiendo
Escribo porque no sé vivir si no es asi
Porque mi alma necesita salir
Necesita volver a esa isla
Recordar la vida
Asombrarse
Amarse
Escribirse
Volver y seguir.
Porque a fin de cuentas,
Para escribir, se necesita vivir
(Y viceversa también)
Florencia Alegre
lunes, 6 de marzo de 2017
El tiempo y la mente
Qué difícil es controlar tu mente para no desesperarse cuando bajas poco (o subis) cuando te propones bajar a un peso saludable. Que desesperante es no ver las transformaciones rápidamente.
Y es que mi mente está dividida perfectamente en dos. Una parte, me dice que quiere estar flaca ya, quiere la nota del exámen, mi cumple, mitad de año, recibirme y muchos etcéteras más, pero todos con la constante YA.
Y después, la otra parte, la inteligente, la que sé que tengo que escuchar pero que la otra la aturde, dice: Florencia, no seas boluda. El cuerpo actúa a su ritmo, al tiempo que necesita, de la forma en que lo necesita, las cosas que dependen del resto no dependen de vos y no hay forma de que sea justo como vos queres, el tiempo pasa en la medida que quiere, con el aumento de velocidad inversamente proporcional a lo pendiente que estés de él. Florencia, no importa cuanto te tortures en pensar el "ya inmediato". Todo va a ser a su tiempo.
Y parece estúpido no saberlo, pero la realidad es que no es mi culpa. Ni de nadie en concreto.
Es culpa de la cultura del consumismo, de mensajes instantáneos, de los vistos, de las historias que duran sólo 24 horas. De la sobre(des)información. Es culpa de los placeres instantáneos, de las relaciones superfluas, de todo lo que es chato y vacío de pensamiento, de la velocidad en la que todo sucede.
Entonces pienso, en lo difícil que es lograr objetivos grandes, a largo plazo. Lo dificil que es planear para más de un mes.
Lo horriblemente difícil que es intentar sanarte.
Porque tu cuerpo tiene un ritmo que no es cultural, no responde a modas... es único.
Y es muy difícil, mantener los ánimos cuando queres bajar y no sale. Pero no podemos vivir pendiente de eso, porque de esa forma, simplemente no vivimos. (Se aplica a cualquier meta establecida)
Asi que cerebro bobo, callate un poco, necesitás estar en paz. Ya vas a bajar, ya vas a aprobar ese exámen, ya vas a lograr esos objetivos y la única forma es siendo paciente y perseverante.
Asi que a mi y a todos, nos digo: seamos pacientes con nosotros mismos, aunque nos cueste horrores. No nos sobreexijamos (ya sé, muy caradura de mi parte) y disfrutemos.
Y es que mi mente está dividida perfectamente en dos. Una parte, me dice que quiere estar flaca ya, quiere la nota del exámen, mi cumple, mitad de año, recibirme y muchos etcéteras más, pero todos con la constante YA.
Y después, la otra parte, la inteligente, la que sé que tengo que escuchar pero que la otra la aturde, dice: Florencia, no seas boluda. El cuerpo actúa a su ritmo, al tiempo que necesita, de la forma en que lo necesita, las cosas que dependen del resto no dependen de vos y no hay forma de que sea justo como vos queres, el tiempo pasa en la medida que quiere, con el aumento de velocidad inversamente proporcional a lo pendiente que estés de él. Florencia, no importa cuanto te tortures en pensar el "ya inmediato". Todo va a ser a su tiempo.
Y parece estúpido no saberlo, pero la realidad es que no es mi culpa. Ni de nadie en concreto.
Es culpa de la cultura del consumismo, de mensajes instantáneos, de los vistos, de las historias que duran sólo 24 horas. De la sobre(des)información. Es culpa de los placeres instantáneos, de las relaciones superfluas, de todo lo que es chato y vacío de pensamiento, de la velocidad en la que todo sucede.
Entonces pienso, en lo difícil que es lograr objetivos grandes, a largo plazo. Lo dificil que es planear para más de un mes.
Lo horriblemente difícil que es intentar sanarte.
Porque tu cuerpo tiene un ritmo que no es cultural, no responde a modas... es único.
Y es muy difícil, mantener los ánimos cuando queres bajar y no sale. Pero no podemos vivir pendiente de eso, porque de esa forma, simplemente no vivimos. (Se aplica a cualquier meta establecida)
Asi que cerebro bobo, callate un poco, necesitás estar en paz. Ya vas a bajar, ya vas a aprobar ese exámen, ya vas a lograr esos objetivos y la única forma es siendo paciente y perseverante.
Asi que a mi y a todos, nos digo: seamos pacientes con nosotros mismos, aunque nos cueste horrores. No nos sobreexijamos (ya sé, muy caradura de mi parte) y disfrutemos.
Docente
#ParoDocente
Fue una maestra la que me enseñó libros que me cambiaron la vida.
Fue una maestra la que me felicitó por mi forma de ver las cosas en matemática.
Fue una maestra, la que me insistió en que escriba, en no importa lo que pase, que escriba.
Tambien lo fue, aquella que me contó la historia desde el lado de la religión, que años mas tarde, la volví a escuchar, pero con otro tono, con otros matices.
Fue una maestra, si, la que algunas cagadas se mandó, o vino de mal humor. Y fue tambien una maestra o maestro, al que mirandolos a la cara, pensábamos: Por qué enseñan, si se nota que no les gusta?
La realidad es que cuando sos chico (y tal vez a algunos no se les disfuminó esa idea) no pensás que tu maestro es un humano. Es un maestro. No lo vas a ver comiendo afuera, ni saliendo a caminar, ni siendo normal... no. Es un maestro. (Tema aparte: Qué linda palabra, ¿no?)
Pero gracias a la vida que crecemos y podemos ver las cosas mas allá de lo que nos muestran. Entonces te la cruzás y te acordás.
El otro día, me encontré a la Seño Silvia. Ella fue la que me hizo amar las matemáticas, juro que era la mejor señorita del mundo...pero un dia se fue de mi escuela y por mucho tiempo, no la volví a ver, hasta ese día. La saludé y juro que se me llenaron los ojos de lágrimas, (incluso ahora, escribiendo y recordando, me caen lágrimas). Porque yo la adoraba, la extrañaba y no podía creer, que estaba ahi. Cuando me despedí, rompí en llanto. Cuánto la quería!
Otra señorita fue Nora. Nora era mi seño de lengua en cuarto grado. Realmente no me acuerdo exactamente que fue lo que me enseñó, pero me dio fuerzas, me dio confianza. En sus ojos yo encontraba alguien que me reconocía, entre toda mi invisibilidad, ella me veía.
La Seño, que ahora no me sale el nombre, porque para mi, desde el jardín siempre fue "la Seño" (incluso con 20 años cuando la veo, le digo Seño). Ella nos contaba cuentos como nadie lo hace, nos hacia reír, dibujar, nos dejaba dormir la siesta y con su varita mágica nos despertaba... todos fingiamos el bostezo, como en un cuento de hadas.
También tuve una directora en la primaria. Un día yo me sentía muy mal. Tengo que aclarar que en mi infancia había días que la pasaba mal y ese fue uno de esos días. Ella me llevó a su oficina, a mi me dolía la panza. Me preparó un te y unas masitas de agua. Me hizo bien. Yo sé que no es una gran historia. En realidad a simple vista, no significa nada. Pero ella me cuidó, cuando me sentía sola en ese lugar y me dio esperanzas.
Tambien estuvo una portera, que nos dejaba entrar incluso cuando ya estaban rezando. Una seño que empezábamos las clases bailando. Mi profe de matemática, que todo el mundo odiaba, pero yo adoraba, porque nos hacía las cosas difíciles. Nos insistia a superarnos.
En la secundaria tuve muchos profesores únicos, que en su momento no aprecie, porque no entendía lo que era, basicamente, ser grande.
Todas estas historias, que me llenan de emoción aunque no sean la gran cosa, todas estas personas, que a pesar de que tuvieron sus errores, me hicieron fuerte, me salvaron, me cuidaron, me vieron... todas estas cosas, es lo que significa para un alumno, un docente.
Yo sé que cansa, que se quejen, que todos los años pidan aumento, que todos los años haya "drama", que corten las calles, que muevan el país. Yo sé que cansa, lo entiendo.
Pero ellos tambien se cansaban cuando eramos 30 y no dejabamos de hablar. O cuando era viernes a las 7 de la noche y todos nos queríamos ir, pero ellos aún nos querían enseñar.
Yo se que vos laburas, que tu trabajo es dificil, que cuesta, que estas cansado y que apoyas a tu presidente. Lo sé y lo entiendo.
Pero un maestro no es solo el sueldo que cobra, asi como vos, ingeniero, no sos solo las calles que haces, o vos, comerciante, que tu trabajo es estresante, no sos solo lo que vendes. Sos las horas que le dedicas, el cansancio con el que llegas, el lomo que te rompes y más importante: sos la razón de porqué lo hacés.
Entiendo también, que nadie es imprescindible, pero también que la educación es la única solución al mundo.
Aplaudimos a los países que tienen la mejor educación, pero ¿cuánto hacemos para mejorarla? ¿Respetamos a quien se encarga de ejercerla?
A la educación actual, ¿le hace falta mejoras? Sin duda.
¿Le hace falta gente dedicada? Creo que más que dedicada, falta gente motivada.
¿Qué hacemos, entonces, para motivar a alguien?
Se lo puede felicitar por sus mejoras. Se le puede ayudar a arreglar sus errores. Se les puede dar motivos por los que quedarse, por dar su mejor versión... básicamente, dejar de verlos como cuando éramos chicos (como una cosa) empezar a verlos como humanos, y reconocerlos.
Reconocer su laburo, reconocer las horas, la dedicación, la plata que pusieron para que ese día el trabajo esté mejor (comprando una yerba para el mate, por ejemplo).
Y Nótese que esto es general. Porque entiendo que todos merecen ser reconocidos y para eso uno tiene que respetarse y respetar al otro.
Por esto es que apoyo el paro docente.
Porque primero, que nunca podría ser (ni yo, ni otra persona) todo lo que estos docentes fueron para mi, nadie podria reemplazar su lugar, nadie, ni con la carrera que tenga, tendria la vocación que ellos tuvieron (ni me hubiesen ayudado como me ayudaron).
Porque me parece irrespetuoso, quitarle el derecho a pedir un salario digno, a cualquier persona.
Porque no es contra un gobierno en particular, todos los años, los docentes hacen paro.
Porque creo, que es hora, de darle a la educación, el valor que se merece y llevarlo al tema más importante de la agenda Nacional.
Y porque no te olvides, que gracias a un docente es que vos tenes la profesión que tenes y ganas lo que ganas.
No te olvides, que por mas cálculo que sepas, por mas grande que seas, por cuán alejado estés y cuán menos los quieras escuchar... no te olvides, que todo empezó sumando 2+2 con ese maestro que pensás reemplazar.
Fue una maestra la que me enseñó libros que me cambiaron la vida.
Fue una maestra la que me felicitó por mi forma de ver las cosas en matemática.
Fue una maestra, la que me insistió en que escriba, en no importa lo que pase, que escriba.
Tambien lo fue, aquella que me contó la historia desde el lado de la religión, que años mas tarde, la volví a escuchar, pero con otro tono, con otros matices.
Fue una maestra, si, la que algunas cagadas se mandó, o vino de mal humor. Y fue tambien una maestra o maestro, al que mirandolos a la cara, pensábamos: Por qué enseñan, si se nota que no les gusta?
La realidad es que cuando sos chico (y tal vez a algunos no se les disfuminó esa idea) no pensás que tu maestro es un humano. Es un maestro. No lo vas a ver comiendo afuera, ni saliendo a caminar, ni siendo normal... no. Es un maestro. (Tema aparte: Qué linda palabra, ¿no?)
Pero gracias a la vida que crecemos y podemos ver las cosas mas allá de lo que nos muestran. Entonces te la cruzás y te acordás.
El otro día, me encontré a la Seño Silvia. Ella fue la que me hizo amar las matemáticas, juro que era la mejor señorita del mundo...pero un dia se fue de mi escuela y por mucho tiempo, no la volví a ver, hasta ese día. La saludé y juro que se me llenaron los ojos de lágrimas, (incluso ahora, escribiendo y recordando, me caen lágrimas). Porque yo la adoraba, la extrañaba y no podía creer, que estaba ahi. Cuando me despedí, rompí en llanto. Cuánto la quería!
Otra señorita fue Nora. Nora era mi seño de lengua en cuarto grado. Realmente no me acuerdo exactamente que fue lo que me enseñó, pero me dio fuerzas, me dio confianza. En sus ojos yo encontraba alguien que me reconocía, entre toda mi invisibilidad, ella me veía.
La Seño, que ahora no me sale el nombre, porque para mi, desde el jardín siempre fue "la Seño" (incluso con 20 años cuando la veo, le digo Seño). Ella nos contaba cuentos como nadie lo hace, nos hacia reír, dibujar, nos dejaba dormir la siesta y con su varita mágica nos despertaba... todos fingiamos el bostezo, como en un cuento de hadas.
También tuve una directora en la primaria. Un día yo me sentía muy mal. Tengo que aclarar que en mi infancia había días que la pasaba mal y ese fue uno de esos días. Ella me llevó a su oficina, a mi me dolía la panza. Me preparó un te y unas masitas de agua. Me hizo bien. Yo sé que no es una gran historia. En realidad a simple vista, no significa nada. Pero ella me cuidó, cuando me sentía sola en ese lugar y me dio esperanzas.
Tambien estuvo una portera, que nos dejaba entrar incluso cuando ya estaban rezando. Una seño que empezábamos las clases bailando. Mi profe de matemática, que todo el mundo odiaba, pero yo adoraba, porque nos hacía las cosas difíciles. Nos insistia a superarnos.
En la secundaria tuve muchos profesores únicos, que en su momento no aprecie, porque no entendía lo que era, basicamente, ser grande.
Todas estas historias, que me llenan de emoción aunque no sean la gran cosa, todas estas personas, que a pesar de que tuvieron sus errores, me hicieron fuerte, me salvaron, me cuidaron, me vieron... todas estas cosas, es lo que significa para un alumno, un docente.
Yo sé que cansa, que se quejen, que todos los años pidan aumento, que todos los años haya "drama", que corten las calles, que muevan el país. Yo sé que cansa, lo entiendo.
Pero ellos tambien se cansaban cuando eramos 30 y no dejabamos de hablar. O cuando era viernes a las 7 de la noche y todos nos queríamos ir, pero ellos aún nos querían enseñar.
Yo se que vos laburas, que tu trabajo es dificil, que cuesta, que estas cansado y que apoyas a tu presidente. Lo sé y lo entiendo.
Pero un maestro no es solo el sueldo que cobra, asi como vos, ingeniero, no sos solo las calles que haces, o vos, comerciante, que tu trabajo es estresante, no sos solo lo que vendes. Sos las horas que le dedicas, el cansancio con el que llegas, el lomo que te rompes y más importante: sos la razón de porqué lo hacés.
Entiendo también, que nadie es imprescindible, pero también que la educación es la única solución al mundo.
Aplaudimos a los países que tienen la mejor educación, pero ¿cuánto hacemos para mejorarla? ¿Respetamos a quien se encarga de ejercerla?
A la educación actual, ¿le hace falta mejoras? Sin duda.
¿Le hace falta gente dedicada? Creo que más que dedicada, falta gente motivada.
¿Qué hacemos, entonces, para motivar a alguien?
Se lo puede felicitar por sus mejoras. Se le puede ayudar a arreglar sus errores. Se les puede dar motivos por los que quedarse, por dar su mejor versión... básicamente, dejar de verlos como cuando éramos chicos (como una cosa) empezar a verlos como humanos, y reconocerlos.
Reconocer su laburo, reconocer las horas, la dedicación, la plata que pusieron para que ese día el trabajo esté mejor (comprando una yerba para el mate, por ejemplo).
Y Nótese que esto es general. Porque entiendo que todos merecen ser reconocidos y para eso uno tiene que respetarse y respetar al otro.
Por esto es que apoyo el paro docente.
Porque primero, que nunca podría ser (ni yo, ni otra persona) todo lo que estos docentes fueron para mi, nadie podria reemplazar su lugar, nadie, ni con la carrera que tenga, tendria la vocación que ellos tuvieron (ni me hubiesen ayudado como me ayudaron).
Porque me parece irrespetuoso, quitarle el derecho a pedir un salario digno, a cualquier persona.
Porque no es contra un gobierno en particular, todos los años, los docentes hacen paro.
Porque creo, que es hora, de darle a la educación, el valor que se merece y llevarlo al tema más importante de la agenda Nacional.
Y porque no te olvides, que gracias a un docente es que vos tenes la profesión que tenes y ganas lo que ganas.
No te olvides, que por mas cálculo que sepas, por mas grande que seas, por cuán alejado estés y cuán menos los quieras escuchar... no te olvides, que todo empezó sumando 2+2 con ese maestro que pensás reemplazar.
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