Eran las 7.00 am, abrió sus ojos y sintió una extraña sensación, sus ojos se entrecerraron un poco, bostezó, se volvieron a cerrar y de golpe se abrieron: Entendió que le pasaba; era Lunes. Su corazón latió fuerte, tranquilo - se dijo - es un día más, puede ser mejor. Pero los nervios lo empezaron a comer desde adentro, de a poco, como esa música estilo Pink Floyd y así de la nada, como un golpe bajo inesperado, empezó a transpirar.
Lo igonoró y se dio fuerzas, se sentó en la cama y vio su uniforme talle S en los pies de su cama, bien planchados, como a papá le gustaban. Frotó sus ojos, se levantó y fue al baño a lavarse los dientes. Bien - pensó - nada fuera de lo normal.
Desayunó lo que mamá había preparado, se vistió solo (ya era grande, mamá decía que ya podía solo) guardó la comida para ir a su escuela y cuando empezó a preparar todo, empezó a ponerse cada segundo más nervioso, el miedo quería escapar de sus ojos, de su boca, de sus brazos y hacer entender a todos que no quería ir. Pero él no podía decepcionar a mamá, así que secó unas lagrimas que habían empezado a caer, estiró su remera, cerró sus puños y se dirigió al auto para que lo lleven a ese lugar.
Vamos - se repitió - no seas maricón, dejá de llorar. Maricón, así le decían y así aprendió a decirse él mismo cada vez que lloraba después de que sus compañeros le roben sus útiles, que papá había elegido especialmente para él. Así le decian cada vez que él le contaba a la Seño, que Juanito y sus amigos se portaban mal, que lo tiraron al piso, que patearon su mochila favorita... Que le arrugaron la ropa, esa de la que papá estaba orgulloso.
Maricón, se dijo él.
Y al lado, una nena de rulos claros, nariz chiquita y cara redonda, se repetía constantemente y casi como un cántico. Gorda, fea, boba. Gorda, fea, boba.
Y Juanito, ese que lo tiró al piso y se burló de la nena, luego de clase, del lugar donde él era el Rey indiscutido, caminó hacia su casa con sólo 8 años por 20 cuadras en un barrio donde no rondaba un alma y cuando llegó, se dijo: Tranquilo, es un día más, puede ser mejor. Abró la puerta sin llave y su padre borracho, luego de empujarlo, le dijo: Maricón, gordo, feo, bobo. No sos nada y nunca lo vas a ser. Escapó de los brazos de su padre, corrió a su pieza, se encerró y lloró. Y se dijo: Maricón, gordo, feo, bobo. No sos nada y nunca lo vas a ser.
Historias como éstas son las que pasan día a día, en todas las escuelas, en todas las ciudades e incluso, en todas las familias.
Lo que voy a escribir ahora, va dirigido a padres y madres, que posiblemente, no sepan de éstas historias y que si las saben decidieron "dejar que pase".
La nena de rulos en la historia anterior era yo. Y Juanito pudo ser cualquiera de los chicos que me han dicho esas palabras tan crueles. Pero asi como en este caso soy yo, y así como mi mamá y mi papá me dejaron en esa escuela - ese calvario - esperando que pueda revertir esa situacion (donde no logré hacerlo). Y así como palabras, miradas, incluso días específicos, hacen que me derrumbe y
olvide por momentos lo fuerte que me convertí y vuelva a ser esa nena de nuevo... Asi como me pasó a mi, al nene y a Juanito...posiblemente, tu hijo, sobrino o nieta, puede estar pasando por algo así. La pregunta clave es: ¿Cómo podrías ayudarlo?
Lo más importante es: no lo dejen solo. Y si pueden, evitenle el sufrimiento, ya que si bien, yo veo todo lo que me pasó como una razón de lo que soy, si en varios años yo tendría una hija y le llegara a pasar algo así, haría todo lo posible por evitar que sufra todo lo que yo sufrí. Por lo que, si saben que sus hijos están siendo maltratados, no dejen que se arreglen completamente solos, pero tampoco resuélvanlo ustedes.
A pesar de no haberme sacado de esa escuela, mis papás me ayudaron todos los años posteriores a aprender de ello y de a poco, a superarlo. Para mi y en mi caso, eso fue lo mejor que pudieron hacer.
La violencia nunca es una opción, que eso quede claro, pero cuando sos víctima y además, no querés lastimar a nadie, realmente te atan de manos, te dejan sin opciones más que aceptar lo que te toque, porque es así y por que si. Punto.
Pero hay un momento clave en una victíma que hace que deje de serlo y mucho más, cuando tenés 8 o 10 años y fue, en mi caso, cuando mis papás, cansados de verme llorar cada día al volver del jardin, me dijeron: Defendete. Ese fue el momento en el que me sentí invencible, me dieron las fuerzas que necesitaba. Ese día aprendi que era mucho más de los que todos me hacían sentir. Que "gorda" no era todo lo que era, que tenia el poder suficiente en mi para lograr lo que quiera, para aceptar la soledad que me acompañó tantos años, para perdonar.
No dejen que sus hijos sean pisoteados, ni que se crean menos de lo que son, no permitan tal abominación. Denle fuerzas y no fisica, no es que tienen que enseñarle a cómo pegar, denle fuerza a su alma, enséñenle a perdonar a los que nos lastimnan, enséñenle a amarse, a respetar a todos y sobre todo a ellos mismos. Denle las fuerzas que ellos nunca van a perder.
Y defenderse, ¿qué es? Bueno, para mi, es demostrar, al menos una vez que podrías hacer exactamente lo mismo que ellos te hacen, pero elegís no hacerlo. La violencia es una elección. Es definir cómo querés proyectar tu persona hacia los demás. Nadie nació para ser el malo de la película, siempre entendí que todos aquellos que me lastimaron, sufrían de alguna u otra forma y a veces, ése era mi forma de aceptar el dolor que me generaban, pero en realidad, nada les daba el derecho de hacerme sentir miserable. Y a pesar de todo mis esfuerzos, su mayor logro fue hacerme creer qe merecía eso. Y el mayor logro de mis padres, fue hacerme entender que no.
Entonces, denles fuerzas, demuéstrenle cómo ser grandes, cómo perdonar y no sólo diciendolo, porque aquel que reza todos los días, pidiendo perdón por los mismos pecados, para luego despertarse y maltratar a alguien sin razón, es simplemente un hipócrita más. No seas uno. El mundo no los necesita.
Y en realidad, todos tenemos un niño que tal vez, en algún momento, de alguna forma lo han lastimado. Perdónenese ustedes, crean que son grandes, hagan todo lo que siempre quisieron, acéptense, aménsen y transmitan eso.
Por favor, en todo caso no lo hagan por ustedes, adultos con responsabilidades y sueños frustrados, haganlo por sus hijos o sobrinos, o nietos, o por su yo de 10 años. Por quien sea. Pero haganme el favor y haganlo.

Deseo que te lea mucha gente y que tu testimonio ayude a los que pasen por ello, y los padres puedan detectar lo que los niños puedan sufrir en casos similares a los tuyos.
ResponderBorrarUn abrazo.
Ojalá que si, ojalá pueda ayudar a alguien. Sería lo ideal y sería una forma de justificar un porqué de las cosas que pasaron.
BorrarMuchas gracias por tu comentario, un besote!
Hola Flor! Cuánto extrañe blogger y todo este mundo, incluso tu blog aunque hacia poquito que nos seguiamos. Queria que sepas que no estoy más en "bonjoursamy" sino en 49diasenparis.blogspot.com.ar, espero que puedas pasar asi nos seguimos mutuamente.
ResponderBorrarTe mando un beso grande, linda.
Samy.
Hola Flor! Soy yo de nuevo. Sí, dejé tu blog abierto porque quería leer con detenimiento y tranquilidad todo lo que habías escrito. No tenes idea de cuánto me llego al alma, de cuán identificada me siento, de cuánta razón tenes en cada una de tus palabras.
ResponderBorrarYo sufri Bullying también en el colegio, y no puedo agregar NADA más. Has plasmado todo lo que pienso en tan solo unas palabras...
Un beso grande!
Muchas gracias por prestar tanta atención a lo que escribo y me alegro de haber podido plasmar como vos decis, lo que mucha gente vivimos.
BorrarAhora sigo tu nuevo blog, estoy con la facultad y se me complica todo. Besote!
Una dura realidad y en la que muchos padres por no saber o por pensar que el problema es más pequeño de lo que en realidd es no actúan.
ResponderBorrarEs muy dificil tratarlo, y creo que se le resta importancia. Espero poder llegar a más personas y asi ayudar de alguna forma. Gracias por tu comentario :)
Borrar