"Las palabras son pálidas sombras de nombre olvidados. Los nombres tienen poder, y las palabras también. Las palabras pueden hacer prender el fuego en la mente de los hombres. Las palabras pueden arrancarle lágrimas a los corazones más duros. Existen siete palabras que harán que una persona te ame. Existen diez palabras que minarán la más poderosa voluntad de un hombre. Pero una palabra no es más que la representación de un fuego. Un nombre es el fuego en sí." El Nombre del Viento. Patrick Rothfuss
¿Saben lo que es para
alguien que fue invisible, ser nombrada?
Una vez leí, que los nombres tienen
poderes, que son la esencia de cada uno, que con ellos nos invocan o nos hacen
reales.
Cuando no te nombran, cuando no te llaman
ni te invocan, cuando tampoco te ven... ¿realmente existis? ¿Seguis teniendo
nombre?
La respuesta es si.
Verán, hay personas que nacen con el sol en
la cabeza y con la Luna en la espalda.
Hay otros, como nosotros, que nacemos en un
contaste Crepúsculo, ese momento que si te despertas de una siesta no estas
seguro si se está haciendo de noche o de día. Nosotros, no crecemos con el
nombre dicho al viento, crecemos con nombres en suspiros, en pocas risas y en
mucho menos abrazos. Nosotros somos esos que no ves, que a veces te olvidas de
si están o no, somos esos que no hablamos, pero tampoco le preguntan algo.
Somos esos de la esquina, de luz apagada, de nombre olvidado. ¿cómo se llama
esa? No se, me olvide. Si, esos somos.
Y es que nuestro nombre no es como otros,
eso está claro, el nuestro recide dentro de uno mismo, se hunde bajo cicatrices
y bajo aguas a veces turbias a veces templadas, se esconde y aparece, cada
tanto en nuestra mente, a veces en el alma, a veces en palabras, propias o
ajenas. Pero así como se esconde del mundo y de hasta de nosotros, tanto que
parece que no existe, así como sucede, también aparece. De vez en cuando. Lo
encontramos en la música, en libros, en pinturas, en bailes, en otra mirada sin
nombre, en esa del espejo. Nosotros, los casi sin nombres, nos encontramos
donde algunos se pierden: en el arte y en nuestra alma.
Y cuando otros se pierden con el tiempo, nosotros nos encontramos, nos definimos y nos volvemos a definir. Buscamos las letras que mejor suenan, y la fundimos, de a poco, mientras nuestros ojos brillan un poco más y la espalda se yerge segundo a segundo. Nosotros los sin nombres, elegimos nuestra palabra, la hacemos mágica y poco a poco la nombramos, primero para nosotros, primero desde adentro, en silencio, como un susurro... Después elegimos a alguien, una persona especial, muy especial, y le decimos nuestro nombre.
Y cuando otros se pierden con el tiempo, nosotros nos encontramos, nos definimos y nos volvemos a definir. Buscamos las letras que mejor suenan, y la fundimos, de a poco, mientras nuestros ojos brillan un poco más y la espalda se yerge segundo a segundo. Nosotros los sin nombres, elegimos nuestra palabra, la hacemos mágica y poco a poco la nombramos, primero para nosotros, primero desde adentro, en silencio, como un susurro... Después elegimos a alguien, una persona especial, muy especial, y le decimos nuestro nombre.
Y ahí aparecemos.
Y nuestra palabra se hace eco y de acá a
allá la van nombrando... Y resulta que no estaba anocheciendo, resulta que el
popurrí de colores del cielo indicaban un nuevo día y el sol se pone sobre tu
cabeza y sabes que te nombraste. Sabes que nada te va a vencer ni a apagar,
porque tenes tu nombre, propio, ganado, forjado de la magia misma del amor
hacia uno. Y entonces sabes que no sos invisible, que nunca lo fuiste. Que tu
nombre es magia y que vos tamién lo sos.
Y así, como la mejor música, sonás cada día
mejor, cada día más fuerte.
Entonces te digo, seguí bailando y
redefiniendo tu nombre. Seguí leyendo y buscando palabras nuevas. Seguí
diciéndote cuál es y ayudá a otros buscar el suyo.
Todos necesitamos encontrarnos.
Todos necesitamos nombrarnos.
Todos necesitamos amarnos.
Empecé a hacerlo hoy.
Empecé a hacerlo hoy.
Florencia Alegre
Me ha gustado el sentido del nombre, me ha hecho reflexionar y es cierto que es algo que se pega en lo profundo y nos hace diferentes con él.
ResponderBorrarUn abrazo.
Si, lo empecé a pensar asi después de haber leído ese libro y también, porque el otro día en un colectivo me dijo que me leía y que le gustaba! jajaja me dijo, flor? y bueno, de ahi salio. Muchas gracias por tu siempre fiel comentario <3
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