jueves, 3 de marzo de 2016

Click.


Creo que lo que te debo es contarte como fue que hice el click.

Para ser sincera, fue un conjunto de golpes continuos a los cuales logré verlos como algo positivo recién en este útlimo tiempo.

Durante la primaria pasé el mayor tiempo sola, por alguna razón mis amistades no duraban y mis recreos transcurrieron en bibliotecas (así pensaban que estudiaba y no que no tenia amigos) o sentada en alguna esquina, o esperando que pase rápido, sin llamar mucho la atención. Les tenía miedo.
 Después de muchas amistades perdidas, llegué al punto de invisibiidad en el cual me enfermaba, no aparecía por semanas y cuando volvía resulta que no se habían ni enterado de que había pasado algo.



En la secundaria mejoraron un poco las cosas, tuve un grupo de amigas, pero igualmente, nunca logré sentirme completamente bien. Mi cuerpo y mi mente me ataban de manos y me costaba muchísimo hablar con otras personas (o reir, o estar). Mis conclusiones y pensamientos eran simples: yo no merecía nada, tenía algo malo en mi y no era merecedora ni de amigas, ni de buenos momentos y mucho menos de la atención de algún chico.

Gracias a la insistencia de mis papás y sin ningún deseo mio, ya casi al final de la primaria, había bajado bastante en uno de esos lugares famosos de dieta que no voy a mencionar. Pero el problema fue que yo no quería hacer eso, no había logrado entender porqué debia bajar y porqué tenía que hacer tanto esfuerzo. En mi mente solo existía una pregunta: ¿PARA QUÉ?. Sencillamente para mi, nada valía la pena, si total, después los iba a subir... Era muy parecido a la pregunta que surge cuando tus papás te hacen hacer la cama. ¿Para qué? ¿Y para que te bañás si te vas a volver a ensuciar?, diría papá. Prefería pasarme el día tirada en mi cama, donde nadie me lastimaba, donde podía soñar con algo mejor, un cuerpo mejor.
 
Pasando el principio de la secundaria, como seguía sin responder esa pregunta, engordé todo lo que había bajado (de 68 a 90 en unos meses) excusándome con que no había nada "sano" para comer, que el lunes empezaba dieta y que las facturas costaban 25 centavos (mentira, eran ricas).
 No tengo recuerdos exactos de esa parte, ni cómo era mi cuerpo, ni mi cara, me desconocía totalmente. Simplemente vivía a medias y el tiempo solamente pasaba. Con suerte esperaba sobrevivir otro día más.

Fue recién en cuarto año, cuando después de muchos más golpes y un interludio en el que nadie me habia dicho nada malo (supongo que se cansaron o encontraron otra víctima) escuché por los pasillos "eh, miren la gorda de rulos de alla"... yo era la única en el lugar, asi que esa gorda... esa gorda, era yo. Entramos a clases y empecé a llorar, porque ese "gorda", esa sola palabra de cinco letras, contenía en ella el eco de los miles de gordas que había escuchado en mi vida. La mayoría dichos por mi misma.
Lloré en silencio, como siempre, no quería que nadie sepa de mi sufrimiento, no creía que la gente debía cargar con eso "la mayoría tenía peores problemas que unos cuantos kilos demás", eso me decía. Pero la realidad es que yo estaba destrozada. No era una persona, era un alma en un cuerpo demasiado grande y extraño para ella.
Lo que pasó después es que, me molestó muchisimo, que esos desconocidos me hayan afectado tanto. ¿Quienes eran ellos para hacerme sentir asi? ¿Porqué podian tener ese poder en mi? No, no podían, no tenían derecho, ellos, ni el resto de las personas, ni sus ecos, ni sus pensamientos y ni siquiera yo misma, podian tener el derecho de tratarme asi.
Me incluyo entre las personas que me lastimaban porque nadie nunca me dijo tantas cosas horribles, como mi mente lo hacía a mi espejo. Nadie me lastimó tanto, como yo lo hice. Ni siquiera necesitaban decirme algo, yo me hería solita. Yo me odiaba lo suficiente (y un poco más).
Pero no podía seguir asi.

Decidí parar todo eso y dije, al fin convencida, al fin enojada con el mundo y conmigo misma por ser tan crueles conmigo, al fin harta de sentirme mal, al fin segura de lo que quería para mi, que el primero de enero iba a hacer gimnasia todos los dias e iba a adelgazar, cueste lo que cueste. Asi que fui a un nutricionista, bastante estricto, a decir verdad. Pero eso era lo que yo necesitaba, no podía darme permitidos, pero nunca pasé hambre y de verano a invierno, sin salirme de la linea que había trazado, bajé 15 kilos.

Empecé yoga, leí libros de autoayuda, me animé a empezar hiphop en donde siempre quise y hasta me reconocieron que bailaba relativamente bien. Ahi me encontré, entre pasos que me costaban y dolores de rodillas y segundos interminables haciendo plancha... ahi fue donde me solté como nunca, era yo finalmente.
Sin embargo, no me gustaba mi imagen todavía. Eso me empujó más.
Otra cosa que me motivó, fue cuando me saqué diez en dos materias que de otra forma, me las llevaba. Realmente me esforcé por esas notas, no dormí, di lo mejor de mi. Y cuando nadie festejó conmigo, porque no se sacaron ese ocho que necesitaban, entendí que la única que me iba a aplaudir por mis logros, era yo misma.
Y así, como había aprendido a criticarme, debí aprender a aplaudirme.

Y mi conclusión fue: pude sacarme esos imposibles diez, pude empezar hiphop, pude bailar en frente de todos, pude salir un mes entero a caminar, pude sobrevivir a la primaria, pude tantas cosas... y si pude hacer todo eso, bueno, no queda otra que pueda lograr todo lo que me proponga.

Y por mis logros ajenos a bajar de peso, mi motivación constante, por todo lo que luchaba y ni hablar del apoyo de mi familia, fue que bajé al día de hoy 23 kilos.
Y sé que voy a conseguir bajar estos 7 que me faltan, sé que me voy a recibir de Ingeniera, sé que voy a lograr hacer una vertical, sé que voy a viajar por el mundo, sé que voy a ayudar a alguien con estas palabras. SÉ que voy a conseguir todo lo que me proponga. 

Ser gordita me enseñó eso, me convenció de eso, se hizo mi mantra:
Voy a lograr todo por lo que luche.

Florencia Alegre

8 comentarios:

  1. Hola Florencia, creo que si funciona tu intento por ayudar, a medida que poco a poco cuentas tu historia pienso en que hay personas que nos identificamos y motivamos, yo espero poder tener pronto esa constancia y mayor motivación por sacar la mejor versión de mí misma. "Y así, como había aprendido a criticarme, debí aprender a aplaudirme". Muy cierto. ¡Saludos y éxito!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Gracias, me alegro que te esté ayudando, ya lo vas a conseguir, no te reindas. Graciasss

      Borrar
  2. Haz hecho un gran esfuerzo, perder peso es muy duro, pero tiene su recompensa, ya lo ves en ti misma que ahora te sientes mucho mas feliz de haberlo logrado, tan solo hay que estar siempre animada y seguir en el camino de luchar contra la balanza.
    Un abrazo.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Tal cual, lo que quiero transmitir es que mucha persona pasa por esto y tiene solución. Gracias por pasarr

      Borrar
  3. Hola bonita, primero de todo gracias por pasarte por mi blog y comentar ^^
    Leyendo tu post me he sentido conmovida y un poco identificada, la verdad es que me encanta que hayas hecho ese "click" tan importante y ojalá muchas personas lo hicieran. Porque todo está en nuestra mente, la decisión de cambiar lo que no nos gusta de nosotros, depende únicamente de nosotros mismos. Y hay que trabajar, no para gustar a los demás, sino para gustarnos a NOSOTROS MISMOS, sea en el sentido que sea. Dije que me he sentido identificada, no por el sobrepeso (aunque nunca he sido delgada), sino porque en el instituto la gente me llamaba fea por los pasillos y yo simplemente lo tenía asumido: soy así y me acepto como soy. Me conformaba. Hasta que un día decidí que podía cambiar mi aspecto, que podía verme mejor. Empecé a cuidarme un poco más, a arreglarme mejor... años más adelante también fui a una nutricionista y bajé los diez kg que necesitaba bajar (que más adelante volví a subir pero he vuelto a perderlos y ahora me mantengo). Lo que me dio risa es que, la gente que me llamaba fea en el instituto tiempo después me decía lo contrario. La verdad es que no seré una chica de lo más linda pero ahora me siento a gusto conmigo misma, al menos hago lo posible para verme bien, así que se puede decir que yo también hice ese "click", por eso te entiendo, y por eso sé lo importante que bien.
    Espero que sigas por ese camino (seguro que si) y estoy segura de que, por ti, lograrás bajar esos kg que te faltan y todo lo que te propongas.

    Me quedo en tu blog, me encantan las ondas positivas que transmites :) Ojalá mucha gente lo lea y se anime a cambiar la mentalidad como hiciste tu.
    Que tengas una feliz semana!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Te felicito por eso, digamos que la bella es relativa.. en realidad, y para lo que para mi es hermoso, probablemente para otro es horrible. Creo que lo importante es, si no te gusta algo de vos, mejorarlo, pero para vos. No para otros. Y a fin de cuentas, amarse a uno mismo.
      Gracias por tu comentario!

      Borrar
  4. Eres un ejemplo de superación! sigue pensando de ese modo y te irá muy bien en la vida.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderBorrar
  5. Increíble. INCREÍBLE todo lo que escribiste. Sos un ejemplo a seguir, y por supuesto que esto ayuda a muchisimas personas!!!
    Un beso grande Flor!!

    Samy.

    ResponderBorrar

Espero que te haya servido o gustado, te agradecería mucho si me dejás tu opinión o experiencia propia. Gracias!!